El movimiento telúrico ocurrió sin reporte inmediato de daños ni alerta de tsunami, aunque las autoridades mantienen vigilancia ante posibles réplicas en una región aún afectada por el reciente desastre.
Bangkok.– Un terremoto de magnitud 6,2 sacudió este lunes la isla filipina de Mindanao, generando preocupación entre la población apenas una semana después del fuerte sismo que dejó decenas de muertos y desaparecidos en esa misma región del sur del país.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el movimiento telúrico ocurrió a las 17:18 hora local (09:18 GMT), con epicentro localizado a unos 67 kilómetros al sur de Pundaguitan, en la provincia de Davao Oriental, y a una profundidad de 111 kilómetros.
Por su parte, el Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs) actualizó preliminarmente la magnitud del evento a 6,6 y señaló que se esperan réplicas en las próximas horas, aunque indicó que no se anticipan daños graves ni condiciones para emitir alerta de tsunami.
Hasta el momento, las autoridades locales no habían reportado víctimas ni afectaciones materiales significativas, aunque organismos de emergencia permanecen en monitoreo ante cualquier situación derivada del evento.
El nuevo sismo ocurre en un contexto especialmente sensible para Filipinas, luego de que hace apenas una semana otro terremoto de magnitud 7,8 impactara Mindanao, activara alertas de tsunami en distintos puntos del océano Pacífico y dejara un saldo oficial de 65 fallecidos y 36 personas desaparecidas.
Tras ese evento principal, los organismos de monitoreo registraron más de 5,800 réplicas de distintas intensidades, algunas superiores a magnitud 6, lo que ha mantenido elevados los niveles de alerta y preocupación entre las comunidades afectadas.
Filipinas se encuentra ubicada dentro del denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta, donde cada año se producen miles de terremotos como resultado del constante movimiento de placas tectónicas.
Aunque la mayoría de estos movimientos son moderados, las autoridades mantienen protocolos permanentes de vigilancia debido al potencial impacto que pueden tener eventos de gran magnitud en zonas densamente pobladas.


