Teherán.- Irán dio inicio este viernes a los funerales de Estado de Alí Jameneí, en lo que las autoridades califican como el mayor homenaje fúnebre en la historia de la República Islámica. La ceremonia se desarrolla cuatro meses después de que el líder supremo muriera en un ataque atribuido a Estados Unidos e Israel, en el contexto del conflicto que estalló el pasado 28 de febrero.
El acto comenzó en Teherán con la exposición pública del féretro de Jameneí, envuelto en la bandera iraní y acompañado por los restos de cuatro familiares fallecidos durante el mismo ataque, entre ellos una nieta de tres años.
A la ceremonia asistieron altos funcionarios iraníes y delegaciones internacionales, incluidos representantes de Pakistán, Armenia, Irak, Tayikistán, Georgia, Rusia, China, Siria, Líbano, Afganistán y Marruecos. Sin embargo, la participación extranjera ha sido menor que en otros funerales de Estado recientes, reflejando las tensiones diplomáticas surgidas tras la guerra.
Durante el homenaje, el presidente Masud Pezeshkian, junto a otras autoridades civiles y militares, rindió tributo al líder fallecido. Por su parte, el comandante del Ejército iraní, Amir Hatami, reiteró el compromiso de las Fuerzas Armadas de responder al asesinato de Jameneí.
Las autoridades desplegaron un amplio operativo de seguridad en la capital, con restricciones al espacio aéreo, un perímetro de seguridad de 1.5 kilómetros alrededor de la mezquita Mosala y una fuerte presencia policial.
Los funerales se extenderán durante seis días y recorrerán cinco ciudades de Irán e Irak. El cortejo pasará por Teherán, Qom y finalizará en Mashad, donde Jameneí será sepultado en el mausoleo del imán Reza, uno de los lugares más sagrados del chiismo.
El Gobierno iraní estima que alrededor de 20 millones de personas participarán en las ceremonias, una cifra que superaría la asistencia registrada en el funeral del fundador de la República Islámica, Ruholá Jomeiní, en 1989.
Las autoridades presentan estos actos como una muestra de unidad nacional tras meses de conflicto. No obstante, el país continúa dividido, con sectores que mantienen críticas al sistema político y recuerdan la represión de las protestas ocurridas a principios de este año.


