Nairobi, Kenia. – El Gobierno de Somalilandia celebró las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien describió a este territorio del Cuerno de África como un país diferente de Somalia, un pronunciamiento que ha despertado expectativas sobre un posible reconocimiento diplomático estadounidense.
Durante un mitin político celebrado en Ohio, el mandatario norteamericano se refirió a Somalilandia como una nación separada de Somalia y sugirió incluso modificar la manera en que se pronuncia su nombre, al considerar que se trata de dos territorios distintos.
Las palabras de Trump fueron recibidas con entusiasmo por las autoridades de Somalilandia, que desde hace más de tres décadas buscan ampliar el reconocimiento internacional de su independencia.
El portavoz de la Presidencia, Hussein Deyr, agradeció públicamente al mandatario estadounidense por llamar la atención sobre las diferencias políticas e históricas entre Somalilandia y Somalia.
Según Deyr, las declaraciones representan un respaldo significativo a la identidad y las aspiraciones soberanas de una población que mantiene sus propias instituciones desde 1991.
Por su parte, el ministro de la Presidencia, Jadar Husein Abdi, calificó el pronunciamiento como un acontecimiento importante en la trayectoria diplomática del territorio y expresó su esperanza de que Estados Unidos avance hacia un reconocimiento formal.
Sin embargo, las declaraciones de Trump no equivalen por sí solas a una decisión oficial del Gobierno estadounidense de establecer relaciones diplomáticas con Somalilandia como Estado independiente.
La reacción se produce en un contexto de creciente atención internacional sobre la región, después de que Israel reconociera oficialmente la independencia de Somalilandia el 26 de diciembre de 2025.
Aquella decisión convirtió a Israel en el primer Estado miembro de las Naciones Unidas en otorgar ese reconocimiento formal a Somalilandia, que hasta entonces había permanecido sin ese respaldo diplomático.
El reconocimiento israelí generó fuertes objeciones de Somalia y de diferentes actores internacionales, entre ellos la Unión Africana, la Liga Árabe, la Unión Europea y China, que han defendido la soberanía y la integridad territorial somalí.
También países como Turquía y Egipto manifestaron su oposición a cualquier iniciativa que pudiera interpretarse como una fragmentación del territorio de Somalia.
Somalilandia fue un protectorado británico hasta junio de 1960, cuando obtuvo su independencia y posteriormente se unió al territorio que había estado bajo administración italiana para formar la República de Somalia.
Tras años de conflictos internos y el derrocamiento del dictador Mohamed Siad Barré, Somalilandia declaró nuevamente su independencia el 18 de mayo de 1991.
Desde entonces, ha desarrollado estructuras de gobierno propias, con Constitución, moneda, autoridades electas e instituciones administrativas independientes de las establecidas en Mogadiscio, capital de Somalia.
A diferencia de otras zonas del territorio somalí, afectadas por conflictos armados y por la actividad del grupo extremista Al Shabab, Somalilandia ha mantenido una situación de relativa estabilidad política y de seguridad.
No obstante, el Gobierno de Somalia continúa considerando a Somalilandia como parte integral de su territorio y rechaza su separación unilateral.
Las relaciones entre Somalilandia e Israel también han avanzado durante 2026. En abril, las autoridades israelíes aprobaron el nombramiento de Michael Lotem como primer embajador ante el territorio, mientras que en junio Somalilandia inauguró una embajada en Jerusalén.
Estos acercamientos han incrementado la atención sobre la importancia geopolítica de Somalilandia, situada cerca del golfo de Adén y de rutas marítimas fundamentales para el comercio internacional.
El Gobierno de Somalilandia considera que las declaraciones de Trump podrían favorecer nuevas conversaciones diplomáticas y fortalecer sus aspiraciones de obtener mayor reconocimiento internacional.
Por el momento, el pronunciamiento del presidente estadounidense representa un respaldo verbal interpretado favorablemente por las autoridades separatistas, pero no confirma un cambio formal en la política exterior de Washington.
La controversia vuelve a colocar en el centro del debate internacional las aspiraciones de autodeterminación de Somalilandia y la posición de Somalia y sus aliados, que defienden la unidad territorial del país africano.



