Ciudad de Panamá. – La reconocida influencer y modelo panameña Gracie Bon se encuentra en el centro de una controversia en las redes sociales después de financiar con recursos propios una jornada de ayuda humanitaria destinada a familias afectadas por el terremoto de magnitud 7.5 que sacudió Panamá el pasado viernes 9 de octubre de 2026.
La creadora de contenido, conocida por promover la aceptación corporal y la inclusión, decidió trasladarse a las comunidades perjudicadas por el movimiento telúrico para entregar alimentos, agua potable y otros artículos de primera necesidad.
De acuerdo con informaciones difundidas por medios panameños, la emergencia provocó daños importantes en viviendas e infraestructuras, especialmente en regiones del suroeste del país, donde numerosas familias enfrentan dificultades para acceder a servicios básicos.
Ante esta situación, Gracie Bon adquirió grandes cantidades de suministros utilizando su propio dinero, con el propósito de contribuir a las labores de asistencia y aliviar las necesidades inmediatas de los damnificados.
La influencer también manifestó su intención de colaborar en la reconstrucción de viviendas afectadas por el fenómeno natural, ampliando así su compromiso más allá de la entrega inicial de donaciones.
Sin embargo, lo que comenzó como una iniciativa solidaria terminó generando opiniones encontradas cuando la modelo publicó fotografías de su visita a las zonas devastadas.
En las imágenes, Gracie aparece en medio de escombros y estructuras dañadas, una decisión que provocó cuestionamientos de usuarios que consideraron inapropiado fotografiarse en lugares donde numerosas personas habían perdido sus pertenencias.
Algunos internautas interpretaron las publicaciones como una sesión fotográfica y pusieron en duda las verdaderas motivaciones de la creadora de contenido.
Otros, en cambio, defendieron su iniciativa y destacaron la importancia de que figuras públicas utilicen su influencia para llamar la atención sobre las necesidades de las comunidades afectadas.
Frente a las críticas, Gracie Bon respondió mediante sus historias de Instagram y explicó que decidió aparecer en las fotografías porque las publicaciones en las que figura personalmente suelen conseguir mayor alcance en las plataformas digitales.
Según expresó, su intención era aprovechar esa visibilidad para mostrar las condiciones en que quedaron las comunidades después del terremoto y motivar a otras personas a colaborar.
La modelo rechazó las acusaciones de que estuviera utilizando la tragedia para obtener beneficios económicos y aseguró que no recibe ingresos por las publicaciones relacionadas con la emergencia.
También negó que su participación respondiera a intereses políticos o acuerdos comerciales.
Gracie sostuvo que su presencia en las imágenes no debía interpretarse como una falta de respeto hacia los damnificados, sino como una estrategia para conseguir que más usuarios prestaran atención a la situación.
Asimismo, cuestionó que algunas personas dedicaran más tiempo a criticar las fotografías que a promover iniciativas de asistencia.
La controversia abrió un debate sobre el papel de los influencers durante las emergencias y los límites entre la visibilidad de las acciones solidarias y la exposición de las personas afectadas.
Mientras algunos usuarios consideran que las figuras públicas deben documentar sus aportes para incentivar la participación ciudadana, otros entienden que este tipo de publicaciones requiere especial sensibilidad hacia quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
Más allá de la discusión digital, la respuesta humanitaria en Panamá ha contado con la participación de artistas, creadores de contenido y organizaciones comunitarias que se han movilizado para reunir suministros.
Entre las figuras mencionadas por los medios locales se encuentran Yemil, Yaneth Marín, Rafe Lucado y miembros del equipo Rataarmy, quienes participaron en iniciativas de recolección y distribución de artículos esenciales.
Parte de los donativos ha sido canalizada mediante centros de acopio, entre ellos el habilitado en el Parque Omar, en Ciudad de Panamá, así como puntos de recepción en La Chorrera y Las Tablas.
Según los reportes publicados, las jornadas de asistencia buscan beneficiar a más de 400 familias cuyas viviendas resultaron afectadas por el terremoto.
La movilización de estas figuras públicas evidencia la capacidad de las plataformas digitales para convocar apoyo en momentos de emergencia, aunque también plantea interrogantes sobre la manera en que deben comunicarse las labores humanitarias.
En el caso de Gracie Bon, la influencer ha reiterado que su prioridad es continuar ayudando a las familias que necesitan alimentos, agua y apoyo para recuperar sus hogares.
La modelo, quien ha alcanzado notoriedad internacional por su presencia en redes sociales y su participación en proyectos de entretenimiento, aseguró que las críticas no impedirán que mantenga su colaboración con las comunidades perjudicadas.
Su iniciativa ha generado tanto reconocimiento como cuestionamientos, convirtiéndose en uno de los temas más comentados en el ámbito del entretenimiento panameño.
Mientras las autoridades y los equipos de asistencia trabajan en la atención de los afectados, la controversia alrededor de Gracie Bon deja sobre la mesa una discusión sobre la responsabilidad social de las personalidades digitales y el impacto que pueden tener sus publicaciones durante una tragedia.
Por el momento, la creadora de contenido mantiene su postura de que mostrar la realidad de las zonas afectadas contribuye a generar conciencia y movilizar recursos para quienes enfrentan las consecuencias del terremoto.



