Washington, Estados Unidos.— La recuperación del control del Congreso por parte del Partido Demócrata en las elecciones de medio término abrió una nueva etapa política en Estados Unidos, marcada por una mayor capacidad de fiscalización sobre la administración del presidente Donald Trump y por el resurgimiento del debate sobre un posible nuevo juicio político en su contra.
Los demócratas llevan meses divididos sobre la conveniencia de impulsar un tercer proceso de impeachment contra Trump, quien ya fue sometido a dos juicios políticos durante su primer mandato, entre 2017 y 2021.
Con la nueva mayoría en la Cámara de Representantes, el partido tendría capacidad para aprobar una acusación formal cuando el nuevo Congreso tome posesión en enero. Sin embargo, una eventual destitución seguiría siendo difícil en el Senado, donde se requiere una mayoría de dos tercios de los senadores presentes, equivalente a 67 votos si participan los 100 miembros.
Ese escenario obligaría a los demócratas a conseguir respaldo republicano, algo que por ahora luce complicado.
Trump ya fue absuelto en dos procesos anteriores. El primero estuvo relacionado con sus presiones sobre Ucrania para obtener información políticamente perjudicial contra Joe Biden, mientras que el segundo se produjo tras el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.
Demócratas debaten entre fiscalización y agenda social
Dentro del Partido Demócrata existe preocupación por el costo político de concentrarse exclusivamente en un proceso de destitución.
Alejandra Castillo, exsecretaria adjunta de Comercio para el Desarrollo Económico durante la presidencia de Joe Biden, consideró que el partido debe exigir explicaciones a la administración Trump, pero sin descuidar asuntos de interés directo para los ciudadanos.
Entre esos temas mencionó la economía y la inmigración, dos de las áreas que continúan ocupando un lugar central en el debate político estadounidense.
El líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, también ha mostrado cautela frente a un eventual juicio político.
Jeffries, quien podría convertirse en el primer presidente afroamericano de la Cámara de Representantes, sostuvo que los estadounidenses esperan soluciones a sus problemas y no una política centrada en ajustes de cuentas.
El dirigente participó como uno de los encargados de presentar la acusación contra Trump durante su primer juicio político en 2020.
Ocasio-Cortez sí ha defendido un impeachment
Otros sectores demócratas mantienen una postura más favorable a iniciar un nuevo proceso.
La congresista Alexandria Ocasio-Cortez, una de las principales figuras del ala progresista, ha defendido en distintas ocasiones la necesidad de utilizar el juicio político como mecanismo de responsabilidad constitucional frente a actuaciones de Trump que considera abusivas.
Entre los asuntos que actualmente generan investigaciones y cuestionamientos demócratas figuran los negocios de la familia Trump, el uso de la fuerza militar contra Irán sin autorización previa del Congreso y determinadas actuaciones de los agentes migratorios.
Estos temas podrían convertirse en base para futuras investigaciones legislativas y, eventualmente, para una acusación formal.
Trump duda que los demócratas impulsen el proceso
El propio Donald Trump se refirió este miércoles a la posibilidad de enfrentar otro juicio político.
El presidente dijo no creer que los demócratas vayan a iniciar el procedimiento porque, a su juicio, una decisión de ese tipo podría perjudicar la popularidad del partido.
Trump también defendió los resultados de su administración y rechazó que existan motivos para iniciar un nuevo proceso de destitución.
Pete Hegseth también queda bajo presión
Aunque no existe consenso demócrata sobre un juicio político contra Trump, sí parece haber mayor disposición entre algunos legisladores, incluidos ciertos republicanos, para examinar la posibilidad de iniciar un proceso contra el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Trump salió en defensa de Hegseth y descartó cesarlo, asegurando que está realizando un buen trabajo.
Nueva mayoría permitirá investigaciones más agresivas
Más allá de si finalmente se impulsa o no un tercer impeachment, la nueva composición del Congreso incrementará considerablemente la presión política y legislativa sobre la Casa Blanca.
La mayoría demócrata en la Cámara de Representantes permitirá abrir investigaciones, citar a funcionarios de la administración y someter a mayor escrutinio las decisiones adoptadas durante la primera mitad del mandato presidencial.
En el Senado, el control demócrata también tendrá importantes consecuencias, debido a que ese cuerpo interviene en la confirmación de integrantes del gabinete, embajadores, jueces federales y magistrados del Tribunal Supremo.
La situación anticipa un escenario de mayor confrontación entre el Congreso y la Casa Blanca.
Trump conserva la facultad de vetar los proyectos legislativos aprobados por ambas cámaras y ya advirtió durante la noche electoral que podría utilizar ampliamente ese poder frente a iniciativas promovidas por la nueva mayoría.
Con el cambio de control legislativo, Washington entra así en una etapa caracterizada por investigaciones, disputas institucionales y negociaciones más difíciles, mientras los demócratas deberán decidir si utilizan su mayoría para impulsar un nuevo juicio político o concentran sus esfuerzos en la economía, la inmigración y otras prioridades de los votantes.



