La tecnología de reconocimiento facial está transformando la seguridad en los aeropuertos de Estados Unidos, con una creciente inversión por parte de las principales aerolíneas y organismos gubernamentales responsables de la seguridad aérea.
A nivel internacional, más aeropuertos están implementando puertas electrónicas con biometría y quioscos de autoservicio para procesos de inmigración y aduanas, lo que, según expertos, podría mejorar la seguridad y eficiencia en el manejo de pasajeros. No obstante, estas innovaciones suscitan preocupaciones sobre la privacidad y la ética.
La Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), con más de 50,000 agentes en cerca de 430 aeropuertos estadounidenses, lidera la protección de los millones de pasajeros anuales. El programa PreCheck de la TSA permite a viajeros considerados de "bajo riesgo" acceder a controles de seguridad más rápidos en más de 200 aeropuertos nacionales, tras un proceso de inscripción que incluye verificación biométrica por parte de Clear, una entidad privada.
A pesar de las medidas para agilizar la seguridad, los pasajeros aún enfrentan filas prolongadas en ocasiones. Desde 2019, la TSA ha estado probando el reconocimiento facial en aeropuertos internacionales como Denver y Los Ángeles, permitiendo la verificación de identidad mediante la comparación de fotografías con documentos oficiales. Estas imágenes se eliminan poco después de su uso, asegura la agencia.


