El Gobierno de Bolivia anunció este miércoles la extensión de la importación libre de arancel para trigo y harina de trigo hasta el 31 de agosto de 2025. La medida busca garantizar la producción del pan, un alimento básico en la dieta boliviana, frente a los desafíos económicos que enfrenta el país.
Medida para apoyar al sector privado y garantizar el pan
El ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Néstor Huanca, explicó que la decisión de diferir el gravamen arancelario a 0 % responde a la necesidad de ofrecer condiciones favorables al sector privado para mantener el suministro de trigo y harina. Esto permitirá asegurar la producción del «pan de batalla», que actualmente se comercializa a 0,50 bolivianos (0,07 dólares).
«Creemos que el sector privado tendrá mejores condiciones para garantizar el abastecimiento de este producto y así mantener estable la producción de pan», señaló Huanca.
Impacto de medidas anteriores
En agosto de 2024, se aprobó un decreto que eliminó temporalmente los aranceles para la importación de trigo y harina hasta diciembre del mismo año. Durante este período, Bolivia importó más de 18 mil toneladas de estos productos, principalmente de Canadá, Estados Unidos, y países miembros de la Comunidad Andina (CAN) y el Mercosur.
Tensiones con los panificadores
La medida se implementa en un contexto de tensiones con el gremio de panificadores, quienes han advertido sobre un posible incremento en el precio del pan debido al aumento en el costo de los insumos. Para abordar esta situación, el Gobierno convocó a una reunión con los representantes del sector y trabaja en mesas técnicas para garantizar el abastecimiento de harina a precios justos.
Crisis económica y su impacto en Bolivia
Bolivia enfrenta una crisis económica agravada por la escasez de dólares, que ha disparado el precio de la divisa en el mercado informal, y una inflación acumulada del 9,97 % en 2024, la más alta en 16 años. A esto se suma un déficit comercial de 329 millones de dólares y una crisis energética marcada por la falta de diésel, que ha provocado protestas de transportistas.
El Gobierno también ha eliminado temporalmente aranceles para otros productos esenciales, como arroz, medicamentos para enfermedades crónicas, y artículos de higiene, en un intento por aliviar la presión sobre la canasta básica.
Con estas medidas, Bolivia ingresa al año de su Bicentenario con el reto de estabilizar su economía y atender las demandas de sus sectores más afectados.


