Nairobi. La epidemia de ébola que afecta al este de la República Democrática del Congo (RDC) alcanzó un nuevo nivel al convertirse en el segundo brote con mayor cantidad de casos confirmados en la historia, según informaron autoridades congoleñas.
Desde que fue declarado el pasado 15 de mayo, el brote ha acumulado 3,532 contagios y 1,556 fallecimientos, de acuerdo con los datos más recientes del Ministerio de Comunicación del país africano.
Las cifras superan los registros de la epidemia ocurrida en el este del Congo entre 2018 y 2020, que dejó 3,481 casos y 2,299 muertes. Sin embargo, el actual brote todavía se mantiene por debajo de la crisis de ébola que golpeó África Occidental entre 2014 y 2016, considerada la más grave hasta ahora, con alrededor de 28,000 contagios y más de 11,000 fallecidos.
La tasa de mortalidad del brote actual se sitúa en 44.1 %, mientras que 807 pacientes permanecen bajo aislamiento o reciben atención médica. Además, las autoridades reportan que 626 personas han logrado recuperarse y que el seguimiento de contactos alcanza cerca del 79 %.
El brote ha afectado cinco provincias congoleñas: Ituri, considerada el centro principal de la epidemia; Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo.
Tras su aparición inicial en Ituri, una zona cercana a las fronteras con Sudán del Sur y Uganda, la enfermedad también llegó al territorio ugandés. No obstante, Uganda declaró el fin del brote luego de permanecer 42 días sin nuevos casos, tras registrar 20 contagios confirmados y dos muertes.
La epidemia corresponde a la variante Bundibugyo del virus del Ébola, cuya tasa de letalidad puede oscilar entre 30 % y 50 %. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico para esta cepa.
El organismo internacional mantiene bajo vigilancia la situación y considera elevado el riesgo de propagación dentro de África subsahariana, aunque estima bajo el peligro de expansión a nivel global.
El virus del Ébola se transmite principalmente mediante el contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y puede provocar síntomas graves como fiebre, vómitos, diarrea y hemorragias internas.


