Santiago de los Caballeros, República Dominicana. – La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) hizo un llamado a fortalecer la unidad, la cooperación y la integración económica de los países latinoamericanos y caribeños, ante las profundas transformaciones geopolíticas que atraviesa el mundo y la necesidad de aprovechar los recursos estratégicos de la región para impulsar su desarrollo.
El planteamiento centró la segunda jornada del cuadragésimo primer período de sesiones del organismo, celebrada el jueves 8 de octubre de 2026 en Santiago de los Caballeros, con la participación de cancilleres, exmandatarios, representantes de organismos internacionales y especialistas en economía, política y desarrollo.
Durante las discusiones, los participantes coincidieron en que América Latina y el Caribe necesitan construir una posición propia frente a los cambios internacionales, fortalecer sus relaciones comerciales y transformar sus capacidades naturales, productivas y humanas en oportunidades de crecimiento económico y bienestar social.
Uno de los principales momentos de la jornada fue la presentación del informe «Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica», documento que examina las transformaciones del escenario internacional y plantea alternativas para que los países de la región respondan de manera coordinada.
La expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, advirtió que el mundo atraviesa ocho grandes rupturas que están modificando las relaciones políticas, económicas y sociales entre las naciones.
Entre los cambios identificados mencionó la reconfiguración de la globalización, el debilitamiento del multilateralismo, la competencia entre las grandes potencias, el deterioro de las instituciones democráticas, la expansión de la desinformación, los retrocesos en los derechos de las mujeres y la disminución del consenso internacional frente al cambio climático.
Bachelet explicó que estas transformaciones representan desafíos importantes, pero también ofrecen oportunidades para que América Latina y el Caribe fortalezcan su participación en la economía mundial.
La exmandataria destacó que la región dispone de importantes reservas de minerales estratégicos, fuentes de energía, biodiversidad, recursos naturales y capacidad para producir alimentos, elementos que adquieren una relevancia creciente en el contexto internacional.
Asimismo, resaltó la existencia de industrias, empresas emergentes, instituciones financieras, bancos de desarrollo y capacidades humanas que pueden contribuir a una mayor autonomía económica y tecnológica.
En su intervención, sostuvo que el informe presentado no se limita a describir los problemas existentes, sino que también propone medidas para fortalecer las capacidades regionales y aumentar la influencia de los países latinoamericanos y caribeños en las decisiones internacionales.
La expresidenta señaló que, pese a las dificultades, existe espacio para construir respuestas conjuntas que permitan aprovechar mejor las ventajas de la región.
Por su parte, el expresidente de Colombia, Iván Duque, consideró necesario desarrollar una visión geopolítica propia, sin depender exclusivamente de los alineamientos entre las grandes potencias mundiales.
Duque planteó que los países latinoamericanos deben identificar prioridades comunes, independientemente de sus diferencias políticas e ideológicas, para avanzar en materia de comercio, seguridad, inversión y desarrollo.
El exmandatario también insistió en la necesidad de transformar la estructura productiva de América Latina y el Caribe, con el propósito de reducir la dependencia de la exportación de materias primas y la importación de productos tecnológicos.
Entre las oportunidades mencionadas destacó el procesamiento de minerales críticos, la construcción de infraestructura energética y tecnológica, el establecimiento de centros de datos y el aprovechamiento de la inteligencia artificial.
Duque sostuvo que estas áreas podrían contribuir a fortalecer la competitividad de los países y generar nuevas actividades económicas.
Sin embargo, también reconoció que la región enfrenta problemas estructurales relacionados con la pobreza, la inseguridad, la informalidad laboral, las desigualdades territoriales y las brechas tecnológicas.
Frente a esos desafíos, defendió el fortalecimiento de las instituciones democráticas, el respeto a las constituciones, la separación de poderes y el cumplimiento de las leyes.
Otro de los llamados importantes fue realizado por el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, quien advirtió que cualquier proyecto de desarrollo regional tendrá dificultades para prosperar si los países no fortalecen sus mecanismos de diálogo, cooperación e integración.
Ramdin consideró que las recomendaciones del informe de la Cepal deben convertirse en políticas públicas y acciones concretas, en lugar de permanecer únicamente como planteamientos académicos.
El funcionario destacó que la construcción de una agenda regional requiere la participación de los gobiernos, los parlamentos, el sector privado, los medios de comunicación y las organizaciones sociales.
Asimismo, planteó la necesidad de mejorar la conectividad entre los países mediante mayores vínculos digitales y mejores conexiones aéreas, marítimas y terrestres.
También identificó el turismo, los intercambios estudiantiles y la cooperación cultural como herramientas para acercar a las sociedades y fortalecer las relaciones entre los Estados.
El secretario general de la OEA señaló que las prioridades de la región deben responder a las necesidades de la población, particularmente en materia de empleo, salud, educación, seguridad y oportunidades de desarrollo.
En ese sentido, propuso incrementar el comercio y las inversiones entre los propios países latinoamericanos y caribeños, al considerar que existe un potencial importante para ampliar las relaciones económicas.
Ramdin también abogó por una mayor coordinación entre los organismos del sistema interamericano, incluyendo el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
A su juicio, una articulación más efectiva entre estas instituciones permitiría aprovechar mejor los recursos disponibles y desarrollar iniciativas conjuntas.
La República Dominicana también tuvo una participación destacada durante la jornada.
El ministro de Relaciones Exteriores, Víctor «Ito» Bisonó, planteó que el fortalecimiento del comercio intrarregional debe convertirse en una prioridad para alcanzar resultados concretos en materia de cooperación económica.
El canciller dominicano sostuvo que cada país debe identificar sus fortalezas y aprovechar estratégicamente sus capacidades para responder a las transformaciones del entorno internacional.
Bisonó resaltó que América Latina y el Caribe cuentan con recursos y condiciones productivas que pueden adquirir mayor importancia dentro del nuevo escenario geopolítico.
En ese contexto, señaló la estabilidad, la especialización productiva y la inversión como factores relevantes para transformar esas ventajas en oportunidades económicas.
Sus declaraciones se produjeron durante la presentación del informe regional, introducido por el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs.
La jornada incluyó un diálogo entre cancilleres y altas autoridades, presidido por Bisonó, en el que se analizaron las transformaciones geopolíticas, las posibilidades de cooperación internacional y los mecanismos para impulsar el desarrollo.
En las discusiones participaron representantes de Surinam, Paraguay, Honduras, Argentina, Brasil, Barbados, Francia, Canadá, México, Ecuador, Jamaica, Costa Rica y Haití, entre otras naciones.
También intervino de manera virtual el ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Mario Lubetkin, cuyo país ejerce la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la presidencia del Grupo de los 77 y China.
La situación de Haití ocupó igualmente un espacio importante en las conversaciones.
La ministra de Relaciones Exteriores y de Cultos haitiana, Raina Forbin, solicitó fortalecer la cooperación regional para enfrentar el crimen organizado y contribuir a la recuperación económica y social de su país.
Forbin advirtió que las organizaciones criminales representan una amenaza que supera el ámbito de la seguridad, debido a sus consecuencias sobre la gobernabilidad, las instituciones y las posibilidades de desarrollo.
La funcionaria planteó que la respuesta regional debe incluir acciones coordinadas contra las estructuras delictivas y los mecanismos financieros que permiten sostener sus operaciones.
Su intervención colocó la crisis haitiana dentro de una discusión más amplia sobre seguridad, estabilidad institucional y cooperación entre los países del Caribe y América Latina.
Durante el segundo día de sesiones también se desarrollaron debates relacionados con una nueva etapa de la integración regional.
En uno de los paneles participaron representantes de Barbados, Brasil, México, la Comunidad del Caribe (Caricom), el Sistema de la Integración Centroamericana (Sica), así como integrantes de los sectores académico y empresarial.
Las conversaciones abordaron las condiciones necesarias para fortalecer los vínculos entre los países y avanzar hacia mecanismos de cooperación que produzcan beneficios económicos y sociales.
La transformación digital y la inteligencia artificial también formaron parte de la agenda.
Especialistas y representantes de organismos internacionales examinaron las posibilidades de utilizar las nuevas tecnologías para aumentar la productividad, modernizar las actividades económicas y generar oportunidades para las empresas y los trabajadores.
Los participantes coincidieron en la importancia de fortalecer las capacidades tecnológicas de los países, especialmente en un escenario internacional donde la innovación y la digitalización tienen una influencia creciente sobre la competitividad.
Las discusiones también reflejaron la necesidad de evitar que las diferencias en el acceso a las tecnologías profundicen las desigualdades existentes entre las economías de la región.
El encuentro de la Cepal se desarrolló del 7 al 9 de octubre en el Centro de Convenciones y Cultura Dominicana UTESA, en Santiago de los Caballeros.
La reunión reunió a representantes gubernamentales y organismos internacionales para examinar los desafíos relacionados con la geopolítica, la integración económica, el desarrollo productivo, la transformación digital y la sostenibilidad.
El período de sesiones concluyó este viernes 9 de octubre con un llamado a convertir los planteamientos discutidos en políticas públicas y mecanismos de cooperación que permitan obtener resultados para la población.
Durante la clausura, encabezada por Víctor «Ito» Bisonó y José Manuel Salazar-Xirinachs, se destacó la necesidad de fortalecer las instituciones, diversificar las alianzas internacionales y mejorar la coordinación entre los países.
Como resultado del encuentro, la República Dominicana asumió la presidencia de la Cepal para el período 2026-2028, con el compromiso de promover el diálogo regional y las iniciativas orientadas al desarrollo sostenible.
La plenaria también aprobó siete resoluciones, entre ellas la denominada Resolución de Santiago de los Caballeros, mediante la cual los Estados miembros dieron seguimiento a los documentos y propuestas examinados durante las jornadas.
Además, se anunció que Panamá ofreció acoger el próximo período de sesiones de la Cepal, previsto para 2028.
El encuentro dejó como uno de sus principales mensajes la necesidad de que América Latina y el Caribe fortalezcan su capacidad para actuar de manera conjunta frente a los desafíos internacionales.
Los planteamientos realizados por Michelle Bachelet, Iván Duque, Albert Ramdin, Víctor Bisonó y los demás participantes reflejaron distintas perspectivas sobre cómo aprovechar los recursos de la región y mejorar su posición dentro de la economía mundial.
Aunque las propuestas requieren decisiones posteriores de los gobiernos y las instituciones correspondientes, las discusiones desarrolladas en Santiago colocaron la integración, el comercio, la seguridad y la innovación tecnológica entre las prioridades de la agenda regional.
Con la conclusión del cuadragésimo primer período de sesiones, la Cepal dejó planteado el desafío de transformar los consensos alcanzados en iniciativas concretas que contribuyan al crecimiento económico, la reducción de las desigualdades y el fortalecimiento de la cooperación entre los países de América Latina y el Caribe.



