Aumenta la tensión en el estrecho de Ormuz con advertencias de Irán, coordinación entre EE. UU. e Israel y preocupación global por la seguridad y el petróleo.
Las tensiones en el estrecho de Ormuz han vuelto a escalar, apenas semanas después del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, en medio de movimientos militares y advertencias cruzadas en la región.
Washington anunció que asistirá a buques comerciales para garantizar su tránsito en esta vía clave, mientras Irán advirtió que responderá si percibe amenazas a su control en la zona.
Desde Teherán, autoridades acusan a Estados Unidos y sus aliados de poner en riesgo la seguridad marítima tras supuestas violaciones del acuerdo de cese al fuego, al tiempo que insisten en que cualquier acción militar responde a “legítima defensa”.
En paralelo, fuentes señalan que Israel mantiene coordinación con Estados Unidos ante el deterioro de la situación, sin descartar una intensificación de ataques en el Líbano si el acuerdo con Irán colapsa.
La crisis también ha generado reacciones internacionales. Corea del Sur evalúa sumarse a las operaciones de escolta naval, mientras continúan los contactos diplomáticos entre Irán y China.
En el plano económico, aunque el precio del petróleo ha mostrado ligeras caídas, se mantiene por encima de los 100 dólares por barril, reflejando la incertidumbre en los mercados.
Además, Emiratos Árabes Unidos ha restringido parcialmente su espacio aéreo tras recientes ataques con misiles y drones atribuidos a Irán, lo que añade presión a un escenario cada vez más inestable.


