La situación de Carmen Joselin de la Cruz es desgarradora, ya que después de una semana de la tragedia en la cárcel La Victoria, todavía no sabe si su hijo sobrevivió al fuego. Con lágrimas en los ojos, clama por obtener información sobre su paradero, diciendo: "solo quiero saber si está vivo o muerto".
La falta de claridad por parte de las autoridades solo ha aumentado su angustia. A pesar de sus esfuerzos por obtener respuestas, ha recibido información contradictoria, lo que ha profundizado su sufrimiento. A pesar de estar enferma, no puede dejar de ir a la penitenciaría en busca de noticias sobre su hijo.
Junto a ella, María García también denuncia las condiciones precarias en las que se encuentran los reclusos, con algunos descalzos y hambrientos. La incertidumbre y el sufrimiento persisten en las afueras del penal, donde familias enteras esperan noticias sobre sus seres queridos.


