La muerte del actor de ‘Friends’ destapa un entramado de suministro ilegal de ketamina que involucra médicos, intermediarios y su propio entorno cercano.
El proceso judicial que rodea su fallecimiento ha sacado a la luz una compleja red de distribución ilegal de ketamina en Hollywood, en la que estarían implicados médicos, intermediarios y personas del círculo más cercano del actor. Según las investigaciones, Perry recibió múltiples inyecciones de esta sustancia antes de su muerte en octubre de 2023, lo que desencadenó una investigación federal de alto perfil.
Las autoridades estadounidenses sostienen que el caso permitió descubrir un sistema de acceso irregular a medicamentos controlados, donde la ketamina habría sido distribuida fuera de los canales médicos autorizados. El expediente incluye a varios acusados, entre ellos médicos, contactos logísticos y el asistente personal del actor, quien ha colaborado con la Fiscalía.
El caso ha sido descrito por investigadores como un ejemplo de cómo la crisis de medicamentos recetados en EE.UU. puede derivar en estructuras de abuso y tráfico ilegal con consecuencias fatales, incluso dentro de entornos de celebridades.
Más allá del juicio, el proceso ha generado un fuerte debate público sobre la responsabilidad médica, el acceso a sustancias controladas y la vulnerabilidad de figuras públicas ante la adicción y la falta de control en su entorno cercano.
Con la sentencia final aún en desarrollo, el caso de Matthew Perry se consolida como un punto de inflexión en la discusión sobre el uso y abuso de ketamina en Estados Unidos y sus implicaciones legales en la industria del entretenimiento.

