Haití vivió el martes una jornada marcada por el hedor a muerte, intensos tiroteos, saqueos, enfrentamientos con la Policía, secuestros e incendios provocados. Cientos de personas abandonaron campos de desplazados y sus hogares para evitar caer víctimas de bandas armadas que instauran el terror en el país.
Durante la jornada, se registraron secuestros en la Congrégation Saint-Joseph de Cluny, donde hombres armados tomaron a tres religiosas, algunas de ellas extranjeras, según confirmó la Conferencia Haitiana de Religiosos (CHR).
El centro de la ciudad se ve afectado por el olor a muerte, especialmente en los alrededores de la prisión civil, donde se percibe un hedor nauseabundo a cadáveres en descomposición, algunos carbonizados y otros devorados por perros.
Además, el martes, las escuelas, universidades y algunas instituciones públicas y privadas cerraron nuevamente debido a la violencia, especialmente en la zona metropolitana de Puerto Príncipe. Esto ocurre a pesar del estado de emergencia y el toque de queda decretado por el Gobierno el domingo pasado por 72 horas, prorrogables en el departamento del Oeste, donde se encuentra la capital.


