Washington, Estados Unidos. – El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, instó al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, a reforzar la protección de los puertos y otras infraestructuras estratégicas de su país frente a lo que Washington considera influencias extranjeras perjudiciales, en un planteamiento interpretado como una referencia a la creciente presencia de China en América Latina.
La solicitud fue realizada durante una conversación telefónica sostenida el martes 13 de octubre de 2026, en la que ambos funcionarios también abordaron asuntos relacionados con la cooperación bilateral, la seguridad regional y las posiciones diplomáticas que mantienen sus gobiernos ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
De acuerdo con un comunicado divulgado por el Departamento de Estado, Rubio y Bukele conversaron sobre la importancia de garantizar la seguridad de las instalaciones estratégicas salvadoreñas, especialmente aquellas relacionadas con el transporte marítimo y las operaciones portuarias.
Aunque el pronunciamiento estadounidense no mencionó directamente a China, diversos medios internacionales interpretaron las declaraciones como parte de la estrategia de Washington para limitar la influencia de Pekín sobre sectores considerados esenciales para la seguridad y el comercio regional.
La conversación se produce en un contexto de creciente competencia entre Estados Unidos y China por su participación en proyectos de infraestructura, tecnología e inversión en diferentes países latinoamericanos.
El Salvador mantiene relaciones diplomáticas con China desde 2018, cuando decidió romper sus vínculos oficiales con Taiwán. Posteriormente, durante la administración de Bukele, ambos países ampliaron su cooperación mediante iniciativas de infraestructura y desarrollo.
Entre los proyectos respaldados por China en territorio salvadoreño figuran la construcción de la Biblioteca Nacional, un nuevo estadio nacional, obras relacionadas con el suministro de agua potable y otras instalaciones de interés público.
Estas inversiones han fortalecido la presencia económica y diplomática de Pekín en Centroamérica, una región que Estados Unidos considera estratégica por su proximidad geográfica y su importancia para el comercio internacional.
Sin embargo, el comunicado estadounidense no identificó empresas, gobiernos ni proyectos específicos que representaran una amenaza para los puertos salvadoreños.
Tampoco se informó que Bukele hubiera aceptado adoptar nuevas restricciones a inversiones extranjeras o modificar los acuerdos existentes con otros países.
La seguridad de las infraestructuras portuarias ha adquirido especial relevancia dentro de la política exterior estadounidense, debido a que estas instalaciones desempeñan funciones fundamentales para el intercambio comercial y las cadenas internacionales de suministro.
Washington ha manifestado preocupación por la participación de compañías vinculadas a potencias extranjeras en la administración de puertos y otros puntos estratégicos del continente.
En 2025, durante su primera gira internacional como secretario de Estado, Rubio visitó Panamá y planteó inquietudes sobre la presencia de empresas chinas en instalaciones relacionadas con el canal interoceánico.
Ese antecedente refleja la importancia que la administración del presidente Donald Trump atribuye al control y la seguridad de las principales rutas comerciales de América.
Además de la infraestructura salvadoreña, la conversación entre Rubio y Bukele incluyó un llamado a fortalecer la coordinación diplomática en Naciones Unidas.
El secretario de Estado instó al Gobierno salvadoreño a respaldar las prioridades compartidas con Estados Unidos y otros países aliados dentro del organismo internacional.
Uno de los asuntos mencionados fue la situación política de Cuba y la próxima votación de una resolución que solicita el levantamiento del embargo económico impuesto por Washington a la isla.
La Asamblea General de la ONU tiene previsto examinar nuevamente esa resolución el 28 de octubre de 2026, como parte de un procedimiento que se realiza anualmente.
Estados Unidos busca obtener un mayor respaldo internacional a su posición, mientras el Gobierno cubano y numerosos países miembros de Naciones Unidas sostienen que las sanciones económicas deben ser eliminadas.
En la votación de 2025, la resolución presentada por Cuba recibió 165 votos favorables, siete en contra y 12 abstenciones. El Salvador no participó en aquella decisión.
Durante la conversación, Rubio reiteró la postura de la administración estadounidense de que las autoridades cubanas deben emprender reformas políticas y económicas.
Estas declaraciones forman parte de la política exterior de Washington hacia La Habana, caracterizada por la aplicación de sanciones y la búsqueda de respaldo diplomático a sus posiciones.
No obstante, el comunicado no precisó si Bukele se comprometió a votar contra la resolución cubana o si expresó una posición definitiva sobre el asunto.
Las relaciones entre Estados Unidos y El Salvador se han mantenido estrechas durante el segundo mandato de Donald Trump, especialmente en materia de migración y seguridad.
Ambos gobiernos han desarrollado mecanismos de cooperación relacionados con la recepción de personas deportadas desde territorio estadounidense.
Entre esos acuerdos figura el traslado de migrantes al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), una instalación penitenciaria salvadoreña que ha ocupado un lugar destacado en la política de seguridad del Gobierno de Bukele.
La cooperación migratoria ha generado respaldo entre sectores que defienden medidas más estrictas contra la criminalidad, así como cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos sobre las garantías legales y las condiciones de detención de las personas trasladadas.
En el ámbito diplomático, la administración estadounidense considera a El Salvador un socio importante para impulsar sus objetivos regionales.
Tras conocerse la conversación, funcionarios estadounidenses destacaron la cooperación bilateral en áreas como seguridad hemisférica, desarrollo económico y tecnología.
La llamada entre Rubio y Bukele refleja, además, la importancia de Centroamérica dentro de las prioridades internacionales de Washington, especialmente ante la expansión de las inversiones chinas en la región.
Por el momento, no se han anunciado acuerdos concretos relacionados con nuevas medidas de seguridad portuaria, restricciones comerciales o cambios en las relaciones diplomáticas de El Salvador con China.
El alcance de los planteamientos estadounidenses dependerá de las decisiones que adopte el Gobierno salvadoreño y de la evolución de las conversaciones entre ambos países.
Mientras tanto, la solicitud de Rubio vuelve a colocar a los puertos centroamericanos en el centro de la competencia geopolítica entre Washington y Pekín, al tiempo que evidencia el interés de Estados Unidos en fortalecer sus alianzas diplomáticas frente a asuntos internacionales como la situación de Cuba.



