Roma, Italia. – Un grupo de al menos siete delincuentes encapuchados protagonizó uno de los mayores robos de vino registrados en Italia, tras sustraer unas 30,000 botellas de alta gama, valoradas en aproximadamente cinco millones de euros, de las instalaciones de la histórica bodega Marchesi Antinori, ubicada en la región de Toscana.
El millonario asalto ocurrió durante el pasado fin de semana en un almacén situado en Cortona, provincia de Arezzo, aunque fue descubierto el lunes por la mañana, cuando los empleados regresaron a sus labores y encontraron que había desaparecido una importante cantidad de mercancía.
La información fue divulgada este viernes 9 de octubre de 2026 por medios italianos e internacionales, luego de que la empresa decidiera hacer público el incidente sin interferir con las primeras diligencias de investigación.
De acuerdo con las informaciones ofrecidas por la compañía, los responsables ejecutaron una operación cuidadosamente organizada, desactivaron los sistemas de seguridad y utilizaron dos camiones de gran tamaño para transportar miles de cajas de vino.
El director ejecutivo de Marchesi Antinori, Renzo Cotarella, consideró que el asalto presenta características propias de una organización criminal con experiencia en este tipo de operaciones.
Desactivaron alarmas y utilizaron equipos de la empresa
Las primeras investigaciones indican que los delincuentes ingresaron a las instalaciones después de neutralizar el sistema de alarma y dejar fuera de servicio las cámaras de seguridad.
Una vez dentro, aprovecharon las carretillas elevadoras de la propia empresa para movilizar grandes cantidades de mercancía y cargarla en dos camiones.
La operación permitió sustraer unas 30,000 botellas sin que el personal de la bodega advirtiera lo sucedido durante la noche.
Parte del vino se encontraba previamente embalado y preparado para su distribución internacional, circunstancia que habría facilitado el traslado del cargamento.
Los investigadores consideran que la cantidad de botellas robadas y los recursos utilizados sugieren una planificación previa.
La empresa también examina cómo los responsables lograron conocer las características del almacén, los mecanismos de seguridad y la ubicación de las mercancías más valiosas.
Hasta el momento, no se han anunciado detenciones relacionadas con el caso.
Entre los vinos robados figuran etiquetas de prestigio internacional
El cargamento sustraído incluye miles de botellas de Solaia, Tignanello y Guado al Tasso, tres de las marcas más reconocidas de Marchesi Antinori.
Las botellas corresponden a la cosecha de 2023 y forman parte de una producción apreciada en los mercados internacionales de vinos de alta gama.
Según la información divulgada por la empresa, entre 8,000 y 10,000 botellas robadas pertenecen a Solaia, una de sus etiquetas más exclusivas.
El precio de los vinos sustraídos oscila generalmente entre 150 y 500 euros por botella, dependiendo de la etiqueta y de las condiciones comerciales.
Algunas cosechas especiales pueden alcanzar valores superiores en el mercado de coleccionistas.
El elevado precio de las botellas explica que el valor estimado del cargamento alcance aproximadamente cinco millones de euros, equivalentes a unos 5.8 millones de dólares estadounidenses.
La empresa considera que el volumen del robo y la selección de las etiquetas podrían indicar que los delincuentes conocían el valor comercial de los productos.
Investigan posible participación de una banda especializada
Renzo Cotarella manifestó que los responsables demostraron un alto nivel de preparación y no descartó que pudieran estar relacionados con otros robos ocurridos recientemente en bodegas italianas.
Las autoridades investigan esa posibilidad, aunque todavía no se ha confirmado una conexión entre los distintos casos.
El directivo también destacó que resulta poco habitual que una organización criminal consiga retirar semejante cantidad de mercancía de un almacén especializado.
A diferencia de otros robos de vinos de lujo, que suelen involucrar pequeñas cantidades de botellas especialmente costosas, este caso se caracteriza por el enorme volumen del cargamento.
Los investigadores intentan reconstruir los movimientos de los vehículos utilizados y determinar el posible destino de la mercancía.
Las grabaciones disponibles en las instalaciones y en carreteras de la región podrían aportar información relevante para identificar a los responsables.
La investigación está a cargo de las autoridades policiales italianas, incluidos los Carabinieri.
Empresa advierte sobre posibles ventas de vinos robados
Tras descubrir el asalto, Marchesi Antinori comenzó a comunicar lo sucedido a sus clientes y distribuidores internacionales.
La compañía pidió especial atención ante posibles ofertas de sus vinos realizadas fuera de los canales comerciales habituales.
La advertencia busca dificultar la comercialización de las botellas robadas y facilitar la identificación de operaciones sospechosas.
Debido al prestigio de las etiquetas sustraídas, los investigadores examinan la posibilidad de que parte del cargamento sea ofrecido a coleccionistas, intermediarios o establecimientos especializados.
Sin embargo, hasta ahora no se ha determinado el destino de la mercancía ni se ha confirmado que haya comenzado su comercialización.
Cotarella expresó su esperanza de que las autoridades puedan recuperar al menos una parte del vino, tomando en cuenta la dificultad de trasladar y distribuir discretamente dos camiones cargados con productos de alto valor.
Una bodega con más de seis siglos de historia
Marchesi Antinori es una de las empresas vitivinícolas familiares más antiguas y reconocidas de Italia.
Su historia se remonta al año 1385 y ha permanecido bajo la dirección de la familia Antinori durante 26 generaciones.
La compañía, con sede en Florencia, comercializa sus productos en aproximadamente 170 países y cuenta con una importante presencia en el mercado internacional de vinos de alta gama.
Sus etiquetas Solaia y Tignanello figuran entre los vinos italianos más conocidos, mientras Guado al Tasso también mantiene una destacada presencia comercial.
El robo representa una pérdida económica considerable para la empresa y genera preocupación por la seguridad de las instalaciones dedicadas al almacenamiento de productos de lujo.
Otros robos de vino preocupan a productores italianos
El incidente se suma a una serie de robos registrados durante los últimos meses en distintas regiones vitivinícolas de Italia.
En septiembre, una bodega del Piamonte sufrió la sustracción de aproximadamente 3,000 botellas de vino Barolo, valoradas entre 300,000 y 400,000 euros.
También se han reportado otros incidentes contra instalaciones de almacenamiento y distribución de vinos de prestigio.
Estos antecedentes han despertado preocupación entre productores y distribuidores por la posibilidad de que existan grupos especializados en identificar mercancías de alto valor y sustraerlas en grandes cantidades.
No obstante, las autoridades todavía deben determinar si los casos responden a una misma organización o si se trata de operaciones independientes.
Autoridades buscan recuperar el cargamento millonario
La investigación continúa centrada en identificar a los responsables, reconstruir la ruta de los camiones y localizar las botellas sustraídas.
La cantidad de mercancía robada representa uno de los principales desafíos para los delincuentes, debido a que su traslado y comercialización requieren una logística considerable.
Las autoridades también deberán determinar si existió algún tipo de colaboración interna o conocimiento previo de las operaciones de la bodega, una posibilidad que no ha sido confirmada.
Mientras avanzan las investigaciones, Marchesi Antinori mantiene sus advertencias a distribuidores y compradores para que comuniquen cualquier oferta sospechosa de las etiquetas afectadas.
El robo de las 30,000 botellas, valoradas en unos cinco millones de euros, es considerado por la empresa como el mayor de su tipo registrado en Italia.
Por el momento, los responsables permanecen sin identificar públicamente y el destino del millonario cargamento continúa siendo una incógnita para las autoridades italianas.



