Un grupo de expertos internacionales concluyó que el mundo está menos preparado que hace una década para enfrentar una nueva pandemia, debido al retroceso en el acceso a vacunas, financiamiento y coordinación global.
Ginebra.– El mundo está cada vez peor preparado ante la posibilidad de una nueva pandemia y, de forma sorprendente, varios indicadores clave que debieron mejorar tras la crisis del covid-19 han retrocedido, especialmente en el acceso a vacunas y suministros esenciales para responder a emergencias sanitarias.
Así lo concluye una junta de expertos que desde hace años evalúa la preparación global frente a pandemias por encargo del Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS), y cuyos resultados fueron recientemente presentados.
El informe advierte que el riesgo de una nueva pandemia es real y que podría impactar a un mundo más dividido, endeudado y con menor capacidad de respuesta que hace una década.
“Una década después de que el ébola expusiera peligrosas brechas en la preparación ante brotes y seis años después de que la covid-19 convirtiera esas brechas en una catástrofe global, la evidencia es clara: el mundo no es más seguro frente a las pandemias”, señalan los expertos.
El documento recuerda que los brotes de enfermedades infecciosas se están volviendo más frecuentes y dañinos, con impactos que van más allá de la salud, afectando también a la economía global.
Entre las causas de esta situación se destacan la falta de inversiones suficientes, las tensiones geopolíticas, la alteración de los ecosistemas, el aumento de los viajes internacionales y la reducción de la ayuda al desarrollo.
Asimismo, el informe señala que el acceso equitativo a vacunas, diagnósticos y tratamientos ha empeorado, citando como ejemplo la distribución desigual de las vacunas durante el brote de mpox en 2022.
Los expertos plantean tres prioridades urgentes: la creación de un sistema independiente de vigilancia del riesgo pandémico, el fortalecimiento del financiamiento para la prevención y respuesta rápida, y la culminación de un acuerdo global que garantice el acceso equitativo a recursos médicos en futuras emergencias sanitarias.


