Delegaciones de ambos países iniciaron una nueva ronda de conversaciones en Estados Unidos mientras continúan los intercambios de ataques entre Israel y Hizbulá y crecen los esfuerzos diplomáticos para mantener el alto el fuego.
Washington.– Representantes de Israel y Líbano retomaron este martes en Washington una nueva ronda de negociaciones de paz, en medio de una creciente tensión regional marcada por recientes enfrentamientos entre el Ejército israelí y el grupo chií Hezbolá.
Las delegaciones, encabezadas por los embajadores Yechiel Leiter y Nada Hamadeh, fueron recibidas por altos funcionarios del Departamento de Estado estadounidense para participar en dos días de conversaciones destinadas a fortalecer los esfuerzos de desescalada.
Esta es la cuarta ronda de negociaciones celebrada en Washington desde abril y representa uno de los contactos diplomáticos de más alto nivel entre ambos países desde 1993, pese a que continúan sin mantener relaciones diplomáticas formales.
Las conversaciones se desarrollan tras una nueva jornada de violencia registrada durante la madrugada, cuando Israel y Hezbolá intercambiaron ataques con proyectiles y bombardeos aéreos, poniendo nuevamente a prueba el alto el fuego alcanzado meses atrás.
Horas antes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que se había alcanzado un entendimiento para reducir las hostilidades, mediante el cual Hezbolá limitaría sus ataques y las fuerzas israelíes detendrían nuevas operaciones en las afueras de Beirut.
Sin embargo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reiteró que Israel continuará atacando objetivos que considere amenazas para su seguridad si cesan las garantías del alto el fuego.
Por su parte, las autoridades libanesas informaron que recibieron confirmación de que Hezbolá aceptó una propuesta estadounidense para un cese mutuo de hostilidades, aunque la situación sigue siendo frágil debido a los constantes incidentes armados registrados en las últimas semanas.
La reanudación del diálogo es vista como un intento clave para evitar una escalada mayor en la región y preservar los esfuerzos diplomáticos impulsados por Washington para estabilizar el conflicto.


