Monte Plata. La situación de Epifanio Castro del Carmen, un hombre de 93 años que cumple una condena de cinco años de prisión pese a padecer Alzheimer y una enfermedad terminal, ha reavivado el debate sobre la aplicación de las penas privativas de libertad en personas de avanzada edad con condiciones de salud críticas.
Según familiares y allegados, el interno permanece en el Centro de Corrección y Rehabilitación (CCR) de Monte Plata, donde requiere asistencia permanente debido a su estado de salud y depende de una sonda para sobrevivir. Afirman además que recibe apoyo cotidiano de otro privado de libertad para realizar actividades básicas.
El pasado 2 de julio, el juez de Ejecución de la Pena, Richard Fidel Aquino Natera, rechazó una solicitud para modificar la modalidad de cumplimiento de la condena, pese a que una persona se ofreció como garante para asumir su cuidado fuera del recinto penitenciario.
El caso se remonta a un incidente ocurrido hace siete años, relacionado con un conflicto por un presunto reclamo económico. Castro del Carmen fue condenado en octubre de 2021 y la sentencia, posteriormente ratificada en apelación y casación, dispuso que parte de la pena fuera cumplida bajo arresto domiciliario y el resto en un centro penitenciario.
En los últimos días, familiares, abogados y diversos sectores han solicitado a las autoridades revisar nuevamente su situación, argumentando que las condiciones médicas del recluso serían incompatibles con su permanencia en prisión.
Asimismo, han circulado en redes sociales versiones sobre una presunta relación familiar entre una jueza y una de las partes involucradas en el proceso. Sin embargo, hasta el momento no existe información oficial ni pruebas públicas que respalden esas afirmaciones.


