Mombasa, Kenia.— Un tribunal de Kenia condenó este viernes a 200 años de prisión al pastor Paul Nthenge Mackenzie, líder de una secta religiosa, por su responsabilidad en la muerte de 191 personas, entre ellas 190 niños y un adulto, quienes fallecieron después de ser sometidos a prácticas extremas de ayuno bajo la promesa de alcanzar el cielo.
La sentencia fue dictada por el Tribunal Superior de Mombasa, donde la jueza Diana Kavedza estableció dos penas de 100 años cada una: una por los homicidios relacionados con la inanición y otra por los asesinatos directos.
Convenció a sus seguidores de morir de hambre
De acuerdo con las investigaciones judiciales, Mackenzie dirigía la organización religiosa Good News International Church y convenció a sus seguidores de que debían dejar de comer para encontrarse con Jesucristo antes del supuesto fin del mundo.
La fiscalía demostró que las prácticas eran impuestas mediante amenazas, golpes y restricciones de libertad.
Los testimonios presentados durante el juicio describieron cómo los niños eran sometidos primero a períodos prolongados sin alimentos, mientras quienes intentaban comer o escapar eran castigados y encerrados.
La jueza calificó los hechos como asesinatos calculados y atribuyó al pastor la principal responsabilidad criminal por organizar y dirigir las prácticas que provocaron las muertes.
Otros 28 implicados también fueron condenados
El proceso judicial también alcanzó a otros 28 integrantes de la organización religiosa, quienes recibieron condenas de entre 10 y 160 años de prisión por su participación en los crímenes.
Entre ellos figuraban personas encargadas de vigilar a los seguidores, impedir que abandonaran el lugar y colaborar con el ocultamiento de los cadáveres.
La defensa de Mackenzie anunció que apelará la sentencia, argumentando que las penas impuestas equivalen prácticamente a una condena de por vida.
Más de 400 cadáveres fueron encontrados en un bosque
El caso salió a la luz internacional en abril de 2023, cuando las autoridades comenzaron a descubrir numerosas tumbas clandestinas en el bosque de Shakahola, en la región costera de Kenia.
Las investigaciones permitieron recuperar 448 cuerpos, según los registros de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Kenia.
Aunque el juicio que concluyó con esta sentencia abordó la muerte de 191 personas, las autoridades mantienen otras investigaciones relacionadas con las víctimas adicionales.
Algunos cuerpos presentaban señales de violencia física, mientras que otros fallecieron como consecuencia de la inanición.
Familiares exigen mayor responsabilidad
La sentencia provocó reacciones entre los familiares de las víctimas, quienes consideran que el castigo representa un paso importante, aunque todavía esperan respuestas sobre el destino de sus seres queridos.
Uno de los familiares relató que perdió a seis de sus hijos y a su esposa como consecuencia de las prácticas de la secta.
El caso también ha generado cuestionamientos sobre la actuación de las instituciones kenianas, debido a que el líder religioso había enfrentado investigaciones anteriores sin que se lograra detener definitivamente sus actividades.
Las autoridades y organizaciones defensoras de derechos humanos han reclamado mayores controles sobre las organizaciones religiosas para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.
La condena de Paul Mackenzie constituye uno de los procesos judiciales más impactantes de los últimos años en Kenia, por la cantidad de víctimas y la participación de menores de edad en una tragedia que conmocionó a la comunidad internacional.



