San Francisco de Macorís, República Dominicana.— La Iglesia católica dominicana se encuentra de luto tras el fallecimiento de monseñor Jesús María de Jesús Moya, obispo emérito de la Diócesis de San Francisco de Macorís, ocurrido este miércoles 4 de noviembre de 2026.
La información fue confirmada por la Diócesis de San Francisco de Macorís, que expresó sus condolencias y llamó a la comunidad católica a unirse en oración por el eterno descanso del religioso, quien dedicó más de seis décadas de su vida al servicio sacerdotal.
«Nos unimos en oración por su eterno descanso, pidiendo al Señor que lo reciba en su Reino y conceda fortaleza y consuelo a sus familiares, amigos y a toda la comunidad diocesana», expresó la institución religiosa.
La diócesis informó que los detalles relacionados con las honras fúnebres serán comunicados posteriormente.
Una vida dedicada al sacerdocio
Monseñor Jesús María de Jesús Moya nació el 28 de noviembre de 1934, en la comunidad de Sabana Angosta, municipio de Villa Tapia, provincia Hermanas Mirabal. Al momento de su fallecimiento estaba próximo a cumplir 92 años.
Hijo de Gil de Jesús y Nicolasina Moya, creció en una familia numerosa y profundamente vinculada a la fe católica.
A los 16 años, el 27 de septiembre de 1950, ingresó al Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, donde cursó estudios de Humanidades, Filosofía y Teología.
Fue ordenado sacerdote el 18 de marzo de 1961, en la Catedral Santiago Apóstol, por monseñor Hugo Eduardo Polanco Brito, entonces obispo de Santiago de los Caballeros.
Durante sus primeros años de ministerio desempeñó diversas responsabilidades pastorales y académicas. Fue vicario de la Catedral Santiago Apóstol, capellán del Politécnico Nuestra Señora de las Mercedes y formador de seminaristas.
En octubre de 1962 fue designado vicerrector del Seminario Menor San Pío X, en Licey al Medio, institución de la que posteriormente asumió la rectoría. También ejerció como vicario y párroco en diferentes comunidades de Santiago.
Casi tres décadas al frente de la Diócesis de San Francisco de Macorís
Su trayectoria dentro de la Iglesia católica dio un paso importante el 13 de abril de 1977, cuando fue nombrado obispo auxiliar de Santiago de los Caballeros.
Posteriormente, en abril de 1984, el papa Juan Pablo II lo designó como segundo obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís.
Tomó posesión de esa jurisdicción eclesiástica el 5 de mayo de 1984 y permaneció al frente de ella durante 28 años, convirtiéndose en una figura de referencia para las comunidades religiosas de la región Nordeste.
Durante su episcopado mantuvo una estrecha relación con las comunidades de las provincias que integran la diócesis, desarrollando una labor que trascendió el ámbito estrictamente religioso y alcanzó los sectores educativo y social.
El 31 de mayo de 2012, el papa Benedicto XVI aceptó su renuncia por razones de edad, pasando desde entonces a la condición de obispo emérito de San Francisco de Macorís.
Su compromiso con la educación y la justicia social
Además de su labor pastoral, monseñor Jesús María de Jesús Moya fue reconocido por sus reflexiones y pronunciamientos sobre los principales problemas sociales de la República Dominicana.
Entre los temas que ocuparon su atención figuraban la educación, la salud, la producción nacional, la justicia social, la violencia, la delincuencia y el narcotráfico.
En sus reflexiones sobre las prioridades del país defendió cinco aspectos fundamentales: educación, salud, producción, justicia social e ideas claras.
Su pensamiento estuvo marcado por una concepción cristiana del servicio público, la dignidad humana y la importancia de la familia en la formación de las nuevas generaciones.
También reclamó respuestas firmes frente a la criminalidad y el narcotráfico, al considerar que la justicia debía desempeñar un papel activo ante estos fenómenos.
Su trayectoria incluyó responsabilidades como formador de seminaristas, profesor, rector, párroco, vicario general y representante en distintos organismos eclesiásticos nacionales e internacionales.
En 2011, al cumplirse 50 años de su ordenación sacerdotal, el Senado de la República Dominicana aprobó una resolución de reconocimiento por sus aportes pastorales, sociales y educativos a las comunidades donde desarrolló su ministerio.
Un legado de servicio a la Iglesia y al país
Con su fallecimiento, la Iglesia católica dominicana pierde a uno de sus representantes con mayor trayectoria dentro de la vida religiosa nacional, cuya labor pastoral se extendió durante más de seis décadas.
Su paso por la Diócesis de San Francisco de Macorís dejó una trayectoria vinculada al acompañamiento espiritual de las comunidades, la formación religiosa y la defensa de valores sociales.
La Diócesis de San Francisco de Macorís concluyó su mensaje de condolencias con una cita de la carta de san Pablo a los Romanos: «Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él».



