Nueva York, Estados Unidos. – Un juez federal estadounidense rechazó este jueves 8 de octubre de 2026 la solicitud de libertad bajo fianza y arresto domiciliario presentada por Cilia Flores, esposa del depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro, al considerar que existe un elevado riesgo de fuga y que la gravedad de las acusaciones en su contra justifica que permanezca detenida mientras espera su juicio.
La decisión fue adoptada por el magistrado Alvin Hellerstein, del Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, durante una audiencia en la que los abogados de Flores argumentaron que su estado de salud se ha deteriorado desde su ingreso al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
Flores, de 69 años, permanece bajo custodia estadounidense desde el pasado 3 de enero, cuando fue capturada junto a Maduro durante una operación militar de Estados Unidos en Caracas y posteriormente trasladada a Nueva York para enfrentar cargos federales.
La defensa había solicitado que se le permitiera abandonar el centro penitenciario y permanecer en una residencia privada bajo estrictas medidas de vigilancia, mientras avanzan los procedimientos judiciales.
Sin embargo, Hellerstein rechazó la petición al considerar que los argumentos médicos presentados no eran suficientes para justificar su excarcelación frente al riesgo de que pudiera evadir la justicia.
El magistrado también tomó en consideración la gravedad de los delitos atribuidos a Flores y la fortaleza de las pruebas que, según su evaluación preliminar, ha presentado la Fiscalía estadounidense.
Durante la audiencia, los representantes legales de la ex primera dama venezolana insistieron en que las condiciones de reclusión afectan su recuperación y dificultan el tratamiento de sus problemas cardíacos.
Según la defensa, Flores ha experimentado palpitaciones, molestias en el pecho y otros síntomas que requieren seguimiento médico especializado.
Los abogados también señalaron que la detenida ha perdido aproximadamente 25 libras, equivalentes a más de 11 kilogramos, además de dos piezas dentales desde que permanece bajo custodia.
Entre las condiciones médicas mencionadas por sus representantes figuran alteraciones del ritmo cardíaco y problemas relacionados con la válvula mitral.
La defensa sostuvo que estas circunstancias justificaban una modificación de las condiciones de detención y propuso que Flores permaneciera en una vivienda del área de Nueva York, con vigilancia privada permanente y monitoreo electrónico.
Sus abogados argumentaron que la medida permitiría garantizar su comparecencia ante la justicia sin exponerla a las condiciones que, según afirman, perjudican su salud.
La Fiscalía, por el contrario, se opuso a la solicitud al sostener que Flores ha recibido atención médica dentro del sistema penitenciario y que su liberación representaría un riesgo significativo.
Los fiscales también señalaron que la acusada dispone de recursos económicos y contactos internacionales que podrían facilitar una eventual fuga.
Asimismo, advirtieron sobre posibles riesgos relacionados con la seguridad de testigos y otras personas vinculadas con el proceso judicial.
Al evaluar los argumentos, el juez consideró que no existían motivos suficientes para sustituir la detención preventiva por una medida domiciliaria.
Durante su comparecencia, Flores vestía ropa del centro penitenciario y utilizó un dispositivo de interpretación simultánea para seguir las intervenciones realizadas en inglés.
Los presentes observaron que lucía más delgada que en sus anteriores comparecencias judiciales. Aunque inicialmente se mostró sonriente, su expresión cambió conforme avanzaron los debates.
El magistrado señaló que, a su juicio, su apariencia física no reflejaba un deterioro mayor al observado durante su primera presentación ante el tribunal, realizada el 5 de enero.
No obstante, esa apreciación judicial no constituye un diagnóstico médico sobre su condición.
La decisión de mantenerla bajo custodia coincidió con un nuevo movimiento de la Fiscalía federal que amplía considerablemente las acusaciones contra ella y Nicolás Maduro.
Este jueves, los fiscales estadounidenses presentaron una acusación ampliada en la que atribuyen a ambos una presunta conspiración para cometer torturas contra opositores políticos y ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela.
El nuevo expediente sostiene que Maduro, Flores y otros integrantes de su entorno participaron presuntamente en un sistema de represión que habría utilizado detenciones arbitrarias, violencia y torturas para mantener el control político.
Según la acusación, determinadas estructuras de seguridad del Estado venezolano habrían participado en actos de persecución contra personas consideradas opositoras o sospechosas de representar una amenaza para el Gobierno.
La Fiscalía atribuye a Maduro responsabilidades relacionadas con la autorización y supervisión de actuaciones represivas, mientras sostiene que Flores habría tenido participación en el entramado descrito.
Entre los hechos investigados figuran presuntas torturas cometidas contra nueve personas, de las cuales tres serían ciudadanos estadounidenses.
El documento judicial recoge alegaciones sobre agresiones físicas, descargas eléctricas y otros métodos de maltrato utilizados durante interrogatorios y períodos de detención.
Estas afirmaciones forman parte de las acusaciones presentadas por el Ministerio Público estadounidense y deberán ser examinadas durante el proceso judicial.
La nueva imputación se suma a los cargos relacionados con conspiración para importar cocaína, delitos vinculados con armas y narcoterrorismo que integran el expediente federal contra la pareja.
De acuerdo con la Fiscalía, las conductas investigadas se habrían desarrollado durante varios años y estarían relacionadas con el ejercicio del poder político en Venezuela.
Las acusaciones amplían el alcance del proceso, que inicialmente se concentraba principalmente en presuntas actividades de narcotráfico y vínculos con organizaciones criminales.
Tanto Maduro como Flores han rechazado las acusaciones formuladas en su contra.
Sus abogados han cuestionado los planteamientos de la Fiscalía y mantienen que sus clientes tienen derecho a defenderse frente a los tribunales estadounidenses.
La defensa de Maduro, encabezada por el abogado Barry Pollack, reiteró que el exmandatario niega los nuevos cargos y espera responder a las imputaciones durante el proceso.
Por su parte, los representantes legales de Flores, Mark Donnelly y Andrés Sánchez, también rechazaron las acusaciones y cuestionaron el momento en que fueron divulgadas.
Según la información judicial, el nuevo documento acusatorio había sido aprobado bajo reserva por un gran jurado antes de hacerse público durante la jornada del jueves.
Los abogados consideran que la presentación de nuevos cargos añade complejidad a un expediente que ya contiene acusaciones de especial gravedad.
El proceso también incluye discusiones relacionadas con la posible inmunidad de Maduro y Flores, un asunto que sus representantes han planteado ante la justicia estadounidense.
La defensa sostiene que ambos deberían recibir determinadas protecciones jurídicas derivadas de sus anteriores funciones oficiales.
La Fiscalía, en cambio, cuestiona que esas protecciones resulten aplicables en las circunstancias actuales del caso.
Se prevé que el tribunal examine los argumentos relacionados con la inmunidad durante una audiencia programada para el 17 de noviembre.
Mientras tanto, el juicio contra Maduro y Flores está previsto para comenzar el 1 de junio de 2027, aunque el calendario podría modificarse mediante nuevas decisiones judiciales.
La ampliación de los cargos podría tener consecuencias importantes para las penas que enfrentarían en caso de ser declarados culpables.
Según los reportes sobre el expediente, una condena por la totalidad de las acusaciones podría implicar penas mínimas obligatorias de varias décadas de prisión.
Sin embargo, hasta el momento no existe una sentencia condenatoria contra ninguno de los dos en este proceso y ambos conservan su derecho a la presunción de inocencia.
La captura de Maduro y Flores, ocurrida a comienzos de enero de 2026, marcó un cambio significativo en la situación política venezolana y dio inicio a un proceso judicial de gran repercusión internacional.
Desde entonces, ambos permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde esperan las siguientes etapas del procedimiento.
La instalación penitenciaria ha sido escenario de la detención de otros acusados que enfrentan procesos federales de alta notoriedad pública.
En el caso de Flores, sus representantes han centrado parte de su estrategia reciente en solicitar una modificación de las condiciones de custodia por motivos médicos.
No obstante, la decisión adoptada este jueves mantiene sin cambios su situación inmediata.
El rechazo de la libertad bajo fianza no representa una determinación definitiva sobre su culpabilidad, sino una resolución relacionada con las condiciones en que deberá esperar el juicio.
La valoración del juez se concentró en el riesgo de fuga, las circunstancias del expediente y los argumentos presentados por las partes.
Por ahora, Cilia Flores continuará detenida en Brooklyn mientras sus abogados evalúan los próximos pasos legales y el tribunal avanza en el conocimiento de las acusaciones.
La jornada judicial dejó dos acontecimientos relevantes: la negativa a concederle arresto domiciliario y la presentación de nuevos cargos por presunta conspiración para cometer torturas.
Ambas decisiones aumentan la importancia del proceso que se desarrolla en Nueva York y mantienen la atención internacional sobre la situación judicial de Nicolás Maduro y su esposa.
Con la solicitud de excarcelación rechazada, Flores deberá permanecer bajo custodia federal, mientras la Fiscalía prepara sus pruebas y la defensa continúa cuestionando las imputaciones y las condiciones de detención.
El caso seguirá su curso ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, donde corresponderá a la justicia determinar las responsabilidades penales de los acusados conforme a las pruebas presentadas y las garantías establecidas por la legislación estadounidense.



