Washington, Estados Unidos. – El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert R. Ramdin, sostuvo un encuentro con el excanciller dominicano Roberto Álvarez, durante el cual abordaron la situación política de Nicaragua, los procesos electorales en América Latina y los desafíos que enfrenta la democracia en la región.
La reunión se celebró el miércoles 21 de octubre de 2026 en Washington, en un contexto de tensiones diplomáticas entre República Dominicana y Nicaragua, cuyas relaciones se han deteriorado durante los últimos meses por diferencias relacionadas con el respeto a las libertades y los principios democráticos.
Ramdin calificó el encuentro como constructivo y explicó que ambos intercambiaron opiniones sobre la situación nicaragüense, que continúa bajo seguimiento de los Estados miembros del organismo interamericano.
El secretario general reafirmó su disposición de respaldar los esfuerzos diplomáticos que desarrollen los países integrantes de la OEA para abordar la situación de Nicaragua y contribuir al fortalecimiento de sus instituciones democráticas.
Durante la conversación, los representantes también analizaron la importancia de mantener la cooperación regional en materia electoral y de promover un compromiso permanente con la democracia en el continente.
Ramdin destacó la experiencia y las contribuciones de Roberto Álvarez, quien desempeñó el cargo de ministro de Relaciones Exteriores de República Dominicana durante seis años, desde agosto de 2020 hasta agosto de 2026.
Por su parte, el excanciller dominicano agradeció el encuentro y valoró positivamente el intercambio de ideas sobre los desafíos democráticos de las Américas, al tiempo que expresó su disposición de continuar colaborando en iniciativas relacionadas con el futuro político de la región.
La reunión adquiere especial relevancia debido a la reciente ruptura de las relaciones diplomáticas entre República Dominicana y Nicaragua.
El pasado 9 de septiembre, las autoridades dominicanas informaron que el Gobierno nicaragüense había decidido cerrar su embajada en Santo Domingo, en medio de las diferencias políticas y diplomáticas entre ambas naciones.
Posteriormente, el 2 de octubre, el Gobierno dominicano anunció el cierre de su representación diplomática en Managua, mientras persistieran las condiciones que, según las autoridades, afectan el ejercicio de las libertades fundamentales y los principios democráticos en Nicaragua.
Las tensiones se habían intensificado desde julio de 2026, cuando República Dominicana llamó a consultas a su embajadora en Managua, luego de declaraciones de las autoridades nicaragüenses que el Gobierno dominicano consideró contrarias a los compromisos democráticos asumidos dentro del sistema interamericano.
En ese momento, Roberto Álvarez todavía ocupaba la Cancillería dominicana y participó en las actuaciones diplomáticas relacionadas con la situación.
El encuentro también se produce después de que la OEA adoptara, el 2 de octubre, una resolución destinada a impulsar nuevas gestiones diplomáticas sobre Nicaragua.
Entre las disposiciones acordadas figura la creación de un Grupo Ministerial de Seguimiento, encargado de promover contactos con las autoridades nicaragüenses y evaluar las condiciones necesarias para avanzar hacia el restablecimiento de las libertades fundamentales.
La iniciativa contempla, además, conversaciones con representantes de la oposición, organizaciones de la sociedad civil y comunidades nicaragüenses residentes en el exterior.
Entre los asuntos que forman parte de las preocupaciones del organismo se encuentran la situación de los presos políticos, el respeto a los derechos humanos, la independencia de las instituciones y las garantías para desarrollar procesos electorales libres.
La OEA ha planteado que cualquier avance debe desarrollarse mediante mecanismos diplomáticos y conforme al derecho internacional, con participación de los distintos sectores de la sociedad nicaragüense.
Aunque no se anunciaron acuerdos específicos derivados del encuentro entre Ramdin y Álvarez, la conversación refleja la continuidad del interés regional por la situación de Nicaragua y la importancia que República Dominicana ha otorgado al tema.
La reunión también reafirma la presencia del excanciller dominicano en los espacios de diálogo internacional, después de concluir sus funciones al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Mientras persisten las diferencias diplomáticas entre Santo Domingo y Managua, la OEA continúa promoviendo iniciativas orientadas al diálogo político y al seguimiento de la situación democrática nicaragüense.
El organismo mantiene como objetivo contribuir a que la población de Nicaragua pueda ejercer sus derechos fundamentales y participar en la definición de su futuro político mediante instituciones democráticas y procesos electorales con garantías.



