San José, Costa Rica.– Un avión militar C-17 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos trasladó desde Costa Rica unas 45 toneladas de cocaína decomisadas en diferentes operaciones contra el narcotráfico, como parte de un mecanismo de cooperación bilateral que permitirá proceder con la destrucción de la droga en territorio estadounidense.
El operativo fue ejecutado bajo un amplio dispositivo de seguridad y contó con la participación de distintas unidades especializadas de las autoridades costarricenses. La droga fue movilizada hasta la Base 2 del Servicio de Vigilancia Aérea, ubicada en Alajuela, donde posteriormente fue embarcada en la aeronave militar estadounidense encargada de efectuar el traslado.
De acuerdo con informaciones ofrecidas por las autoridades, los aproximadamente 45,000 kilogramos de cocaína corresponden a decomisos realizados en distintos operativos antidrogas desarrollados durante los últimos meses en territorio costarricense.
La movilización estuvo custodiada por equipos especializados, entre ellos el Servicio Especial de Respuesta Táctica (SERT) del Organismo de Investigación Judicial, la Unidad Especial de Apoyo (UEA) de la Fuerza Pública y la Unidad Especial de Intervención (UEI) del Ministerio de la Presidencia, con el respaldo del Servicio de Vigilancia Aérea.
Como parte del protocolo establecido para este tipo de procedimientos, un juez de la República de Costa Rica acompañó el traslado, con la finalidad de formalizar la entrega de los estupefacientes y mantener la supervisión judicial del proceso hasta su destrucción.
En la operación también participaron representantes de Estados Unidos, incluyendo personal de la Administración para el Control de Drogas (DEA) y funcionarios diplomáticos de ese país acreditados en Costa Rica.
La Embajada de Estados Unidos indicó que la movilización forma parte de los mecanismos de cooperación bilateral que mantienen ambas naciones para combatir el narcotráfico y el crimen organizado transnacional.
Según la representación diplomática estadounidense, las 45 toneladas de cocaína representarían un valor superior a los US$1,250 millones que quedarían fuera del alcance de organizaciones criminales dedicadas al tráfico internacional de drogas. Otras estimaciones difundidas en medios costarricenses sitúan el valor comercial del cargamento en alrededor de US$1,575 millones, dependiendo del cálculo utilizado para determinar su precio en el mercado ilícito.
La llegada del avión C-17 también fue relacionada con las acciones de cooperación en seguridad impulsadas mediante la iniciativa denominada Escudo de las Américas, así como con esfuerzos regionales de coordinación contra las estructuras criminales dedicadas al tráfico de drogas.
Esta iniciativa fue lanzada en marzo de 2026 durante una cumbre celebrada en Miami y plantea una mayor coordinación entre los países participantes en materia de seguridad, cooperación económica y acciones multilaterales frente a las organizaciones criminales transnacionales.
La cooperación entre Costa Rica y Estados Unidos en materia de narcotráfico también incluye otras acciones, como patrullajes conjuntos en aguas costarricenses, intercambio de información, apoyo logístico y fortalecimiento de las capacidades operativas de las instituciones responsables de combatir el tráfico internacional de drogas.
En ese contexto, Estados Unidos participó recientemente en la entrega de dos lanchas interceptoras destinadas al Servicio Nacional de Guardacostas de Costa Rica y anunció que durante los próximos meses se suministrarán nuevos equipos para reforzar las operaciones contra las redes criminales.
Costa Rica ha sido identificada durante años como uno de los territorios utilizados por organizaciones internacionales para el tránsito de cargamentos de cocaína procedentes principalmente de Sudamérica y destinados a mercados de Estados Unidos y Europa.
Las autoridades costarricenses han reforzado los controles marítimos, aéreos, terrestres y portuarios ante el incremento de las operaciones relacionadas con el tráfico internacional de estupefacientes. Una parte importante de los cargamentos interceptados ha sido localizada en embarcaciones, contenedores comerciales y otras modalidades utilizadas por organizaciones criminales para movilizar la droga.
La magnitud del cargamento trasladado hacia Estados Unidos evidencia también el volumen de cocaína que las autoridades costarricenses mantienen bajo custodia luego de múltiples incautaciones.
De hecho, la destrucción de grandes cantidades de droga representa un desafío logístico para Costa Rica. Documentos judiciales anteriores ya han señalado dificultades relacionadas con la disponibilidad de instalaciones con capacidad suficiente para destruir de manera segura y eficiente grandes volúmenes de estupefacientes, situación que ha llevado anteriormente a utilizar mecanismos de cooperación con Estados Unidos para efectuar estos procedimientos.
El traslado de las 45 toneladas constituye así una de las operaciones de mayor volumen realizadas recientemente dentro de la cooperación antidrogas entre ambos países.
Las autoridades indicaron que los estupefacientes serán destruidos siguiendo los procedimientos establecidos, mientras Costa Rica y Estados Unidos continuarán reforzando sus acciones conjuntas contra las organizaciones vinculadas al tráfico internacional de cocaína y otras actividades relacionadas con el crimen organizado.



