Santo Domingo, República Dominicana. – Al cumplirse este jueves 8 de octubre de 2026 un año y seis meses del desplome del techo de la discoteca Jet Set, tragedia que dejó 236 personas fallecidas y más de 180 heridas, familiares, sobrevivientes y allegados de las víctimas se reunirán nuevamente en el lugar del suceso para participar en una misa y una vigilia dedicadas a recordar a sus seres queridos y mantener vigente su reclamo de justicia.
La actividad, convocada por el Movimiento Justicia Jet Set, está programada para las 6:00 de la tarde en el mismo espacio donde funcionaba el establecimiento nocturno, ubicado en Santo Domingo, escenario de uno de los acontecimientos más dolorosos registrados en la historia reciente de la República Dominicana.
El encuentro comenzará con una celebración eucarística presidida por el sacerdote Rogelio Cruz, quien ha acompañado a los familiares de las víctimas durante las actividades religiosas y conmemorativas organizadas después del colapso.
Al finalizar la misa, los participantes desarrollarán una vigilia concebida como un espacio de oración, reflexión, solidaridad y acompañamiento para las familias que continúan enfrentando las consecuencias emocionales de la tragedia.
Los organizadores explicaron que la convocatoria busca preservar la memoria de las personas fallecidas y reafirmar la exigencia de que se esclarezcan las circunstancias del derrumbe y se establezcan las responsabilidades correspondientes mediante el proceso judicial.
Bajo un mensaje centrado en la verdad, la memoria y la justicia, el movimiento reiteró su compromiso de continuar acompañando a quienes perdieron familiares y amigos aquella madrugada del 8 de abril de 2025.
Desde que ocurrió el desplome, los familiares han convertido cada día 8 del mes en una fecha de recogimiento y recordación, reuniéndose en las inmediaciones del antiguo establecimiento para participar en ceremonias religiosas y manifestaciones pacíficas.
Estas actividades han servido para mantener presentes los nombres y las historias de quienes perdieron la vida, así como para expresar el dolor de las familias que todavía esperan respuestas sobre lo ocurrido.
La tragedia se produjo durante una presentación musical del reconocido merenguero dominicano Rubby Pérez, quien también falleció como consecuencia del colapso de la estructura.
Aquella madrugada, el techo de la discoteca se desplomó sobre las personas que se encontraban disfrutando de la actividad, provocando una emergencia de grandes proporciones que movilizó a organismos de socorro, personal sanitario, autoridades y voluntarios.
Las labores de búsqueda, rescate y recuperación de víctimas se extendieron durante varias horas, mientras familiares y allegados acudían a centros hospitalarios y a las inmediaciones del establecimiento en busca de información sobre sus seres queridos.
El balance de 236 personas fallecidas y más de 180 heridas convirtió el acontecimiento en una tragedia de profundo impacto nacional, cuyas consecuencias continúan presentes en numerosas familias dominicanas.
A 18 meses de aquel episodio, las actividades conmemorativas representan no solamente un homenaje a las víctimas, sino también una manifestación del interés de los afectados en que el caso continúe avanzando dentro del sistema judicial.
El proceso penal relacionado con el desplome tiene como principales imputados a los hermanos Antonio Espaillat y Maribel Espaillat, vinculados con la propiedad y administración de la discoteca.
Ambos fueron enviados a juicio de fondo por decisión del juez Raymundo Mejía, en el marco de un expediente en el que el Ministerio Público les atribuye presuntas responsabilidades relacionadas con las condiciones del establecimiento y los hechos que desembocaron en el colapso.
Las acusaciones incluyen delitos de homicidio involuntario y golpes y heridas involuntarias, mientras que representantes de algunas víctimas han solicitado modificar la calificación jurídica de los hechos.
Las partes querellantes y acusadores particulares consideran que existen elementos para que determinadas conductas sean examinadas bajo una calificación más grave, planteamiento que ha generado discusiones durante el desarrollo del proceso.
La defensa de los imputados, por su parte, ha cuestionado los argumentos de la acusación y mantiene sus posiciones dentro de las actuaciones judiciales correspondientes.
La próxima audiencia está prevista para este viernes 9 de octubre, a las 9:00 de la mañana, después de que el tribunal concediera un plazo para que las defensas prepararan sus argumentos frente a las solicitudes de modificación y ampliación de la calificación jurídica.
La discusión reviste especial importancia debido a las diferencias existentes entre las sanciones previstas para los delitos involuntarios y aquellas que podrían corresponder si se acogiera una calificación de carácter doloso.
No obstante, cualquier modificación deberá ser examinada y decidida por el tribunal competente, conforme a las pruebas, los argumentos de las partes y las disposiciones legales aplicables.
Mientras continúa el proceso, los familiares de las víctimas han reiterado que su principal objetivo es que se establezca la verdad de lo ocurrido y se determinen las responsabilidades mediante una decisión judicial.
El paso del tiempo no ha disminuido la importancia que atribuyen a las actividades conmemorativas, que se han convertido en una expresión permanente de recuerdo y solidaridad.
Como parte de los preparativos para la misa y la vigilia de este jueves, la Alcaldía del Distrito Nacional y el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) dispusieron el cierre temporal de un tramo de la calle Proyecto.
La restricción estará vigente desde las 6:00 de la tarde y comprenderá el segmento ubicado entre la calle Primera y la avenida Independencia, próximo al antiguo local de la discoteca.
Las autoridades recomendaron a los conductores tomar las previsiones correspondientes y utilizar rutas alternas mientras permanezca restringida la circulación vehicular en el área.
La medida busca facilitar el desarrollo de la actividad religiosa y garantizar condiciones adecuadas para la concentración de familiares, allegados y ciudadanos que decidan participar.
La convocatoria permanece abierta a quienes deseen acompañar a las familias afectadas, rendir homenaje a los fallecidos y participar en un espacio de oración y reflexión.
Durante los últimos meses, el lugar donde funcionaba la discoteca ha sido escenario de encuentros conmemorativos en los que los asistentes recuerdan a las víctimas mediante oraciones, fotografías y expresiones de solidaridad.
El sacerdote Rogelio Cruz ha mantenido su participación en estas ceremonias, ofreciendo acompañamiento espiritual a los afectados y respaldando sus llamados para que el proceso judicial avance.
La conmemoración de este jueves adquiere especial significado por coincidir con los 18 meses exactos del derrumbe, una fecha que vuelve a colocar en el centro de la atención pública las consecuencias humanas de la tragedia y la situación judicial del caso.
Para las familias, las ceremonias religiosas representan una oportunidad de reunirse con otras personas que atraviesan experiencias semejantes y compartir el recuerdo de quienes fallecieron.
Al mismo tiempo, las vigilias permiten mantener visible una demanda que ha acompañado a los afectados desde los primeros días posteriores al desplome: que las circunstancias del hecho sean esclarecidas y que la justicia determine las responsabilidades correspondientes.
La tragedia también generó interrogantes sobre las condiciones estructurales, el mantenimiento y los mecanismos de supervisión de establecimientos destinados a recibir grandes concentraciones de personas.
Aunque esas cuestiones forman parte del debate público surgido después del colapso, las responsabilidades penales específicas deberán establecerse dentro del proceso judicial y mediante las decisiones de los tribunales.
Con la misa y la vigilia programadas para este jueves, el Movimiento Justicia Jet Set busca reafirmar que la memoria de las 236 personas fallecidas continúa presente entre sus familiares y en la sociedad dominicana.
A un año y seis meses de la tragedia, el dolor de los afectados sigue acompañado por la esperanza de obtener respuestas y por la determinación de preservar el recuerdo de quienes perdieron la vida.
La jornada conmemorativa reunirá nuevamente la oración, el homenaje y el reclamo de justicia en el mismo lugar donde ocurrió el desplome, mientras el proceso judicial continúa su curso y las familias mantienen viva la memoria de sus seres queridos.



