Washington.– El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, volvió a calificar a Cuba como un “Estado fallido” y sostuvo que la situación de la isla representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense, en una nueva declaración que refuerza la línea crítica de la administración del presidente Donald Trump hacia el Gobierno cubano.
Rubio hizo estas declaraciones durante una entrevista concedida a la cadena Fox News, en la que advirtió que Washington no permitirá que Cuba sea utilizada como plataforma para acciones que puedan afectar los intereses de Estados Unidos.
El jefe de la diplomacia estadounidense afirmó que, mientras Donald Trump ocupe la Presidencia, su Gobierno mantendrá una postura firme frente a cualquier escenario que considere contrario a la seguridad nacional del país.
Las palabras de Rubio se producen en momentos de elevada tensión entre Washington y La Habana, y constituyen al menos la tercera ocasión durante 2026 en que el secretario de Estado utiliza públicamente la expresión “Estado fallido” para referirse a Cuba.
El funcionario ha vinculado reiteradamente la crisis económica, energética y política que atraviesa la isla con cuestiones de seguridad regional, al tiempo que la administración Trump ha intensificado durante este año las medidas de presión sobre el Gobierno cubano.
Trump también había calificado a Cuba como “Estado fallido”
Las declaraciones de Rubio siguen una línea similar a la expresada recientemente por el presidente Donald Trump durante su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada en Nueva York.
El pasado 23 de septiembre, Trump también calificó a Cuba como un “Estado fallido” y sostuvo que el país atraviesa una situación particularmente crítica.
Sin embargo, pocos días después, el 26 de septiembre, el mandatario estadounidense dejó abierta la posibilidad de alcanzar algún tipo de acuerdo con La Habana y afirmó que, en su opinión, probablemente no sería necesaria una intervención militar.
Ese planteamiento introdujo un matiz en la política de Washington hacia la isla, caracterizada durante buena parte de 2026 por un incremento de la presión económica, diplomática y política.
Estados Unidos ha intensificado las sanciones
La administración Trump ha aplicado desde principios de este año una política de mayor presión sobre Cuba.
Entre las medidas implementadas se encuentran restricciones vinculadas al suministro de petróleo y sanciones adicionales contra empresas y funcionarios cubanos, acciones que Washington asegura buscan limitar los recursos disponibles para el aparato estatal y militar de la isla.
En septiembre, Rubio anunció nuevas sanciones contra ocho empresas cubanas y tres directivos vinculados a ellas. De acuerdo con el secretario de Estado, cuatro de esas compañías estaban relacionadas con la explotación de reservas de níquel, mientras otras cuatro desarrollaban actividades vinculadas a investigación militar, sistemas de armas, capacidades navales y simulación de campos de batalla.
Rubio sostuvo entonces que el Gobierno estadounidense no permanecería indiferente ante lo que describió como el uso de recursos estratégicos de la isla para beneficiar al aparato de seguridad cubano.
El Gobierno de Cuba, por su parte, ha rechazado reiteradamente las sanciones estadounidenses y las considera parte de una política destinada a presionar económicamente al país.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, cuestionó recientemente las nuevas medidas y afirmó que la lista de personas y entidades sancionadas por Washington podría seguir aumentando.
Cuba enfrenta una profunda crisis energética y económica
Las declaraciones de Rubio también se producen mientras Cuba atraviesa una severa crisis económica y energética.
Durante septiembre, el país sufrió nuevos apagones generales que afectaron al Sistema Electroenergético Nacional. En uno de esos episodios, las autoridades cubanas tardaron alrededor de 32 horas en volver a conectar todas las provincias a la red eléctrica.
Aunque el sistema fue restablecido, las autoridades reconocieron que persistían importantes afectaciones debido a la limitada disponibilidad de generación eléctrica y a la escasez de combustible.
Funcionarios del sector energético cubano han señalado que la falta de combustible ha dificultado el funcionamiento de las plantas termoeléctricas y ha obligado a realizar procesos de reconexión de manera gradual.
La situación energética se suma a otros problemas económicos que afectan a la isla, entre ellos dificultades para importar combustibles, escasez de productos básicos, deterioro de infraestructuras y una reducción en la capacidad de generación eléctrica.
En abril de este mismo año, datos oficiales indicaron que la afectación eléctrica podía alcanzar hasta un 61 % del territorio nacional durante determinadas franjas de máxima demanda.
Washington mantiene presión, pero deja abierta la posibilidad de diálogo
A pesar del endurecimiento del discurso, el propio presidente Trump ha expresado públicamente que considera posible alcanzar algún tipo de entendimiento con La Habana.
La afirmación realizada el 26 de septiembre sobre la posibilidad de evitar una operación militar sugiere que Washington mantiene abierta una vía diplomática, aunque hasta ahora no se han anunciado negociaciones formales de alto nivel entre ambos gobiernos.
La administración estadounidense ha mantenido al mismo tiempo sanciones y otras medidas de presión, mientras insiste en exigir cambios políticos y económicos dentro de Cuba.
Rubio, de origen cubano y una de las figuras más críticas de La Habana dentro del Gobierno estadounidense, ha desempeñado un papel central en la definición de esta política.
Antes de convertirse en secretario de Estado en enero de 2025, fue senador por Florida y desarrolló buena parte de su carrera política defendiendo posiciones firmes frente al Gobierno cubano.
Relaciones entre Cuba y Estados Unidos vuelven al centro del debate
Las nuevas declaraciones colocan otra vez las relaciones entre Cuba y Estados Unidos en el centro del debate regional.
Durante los últimos meses, las tensiones han aumentado por las sanciones económicas, las restricciones al suministro energético y las acusaciones cruzadas entre ambos gobiernos.
Cuba ha denunciado que las medidas estadounidenses agravan las condiciones económicas y sociales de la población, mientras Washington sostiene que su política busca presionar al Gobierno cubano para que introduzca cambios políticos y económicos.
Al mismo tiempo, Estados Unidos ha mantenido conversaciones sobre mecanismos de asistencia humanitaria. En mayo, Rubio manifestó su intención de dialogar con el papa León XIV sobre la posibilidad de canalizar ayuda humanitaria hacia Cuba mediante organizaciones vinculadas a la Iglesia católica.
El secretario de Estado señaló entonces que Washington estaba dispuesto a ampliar el apoyo humanitario, aunque condicionó esa posibilidad a que las autoridades cubanas permitieran la distribución de la ayuda.
Con sus declaraciones más recientes, Rubio vuelve a situar la situación interna de Cuba como un asunto directamente relacionado con la seguridad nacional estadounidense.
Mientras tanto, la postura expresada por Trump acerca de la posibilidad de alcanzar un acuerdo mantiene abiertas interrogantes sobre cuál será el próximo paso de Washington hacia La Habana: continuar profundizando las sanciones y la presión diplomática o avanzar eventualmente hacia algún mecanismo de negociación.
Por ahora, la administración estadounidense mantiene un discurso crítico contra el Gobierno cubano y asegura que seguirá vigilando cualquier situación que considere capaz de afectar sus intereses de seguridad en la región.



