París, Francia.— Las protestas registradas en Francia durante los últimos tres fines de semana han dejado un saldo de 4,914 personas detenidas, mientras que 329 han terminado en prisión, luego de los distintos procedimientos judiciales iniciados por los hechos de violencia ocurridos en varias ciudades.
El ministro del Interior, Gérald Darmanin, informó que las autoridades han aplicado una respuesta penal que calificó como particularmente firme frente a los disturbios, especialmente después de los graves incidentes registrados el pasado 17 de octubre.
De acuerdo con los datos ofrecidos por Darmanin, 1,820 personas fueron llevadas directamente desde su detención ante un Tribunal Correccional para ser juzgadas.
Los tribunales dictaron medidas de encarcelamiento contra 404 personas, aunque finalmente 329 ingresaron a prisión debido a que en algunos casos fueron presentados recursos legales con efecto suspensivo.
El ministro detalló además el perfil de las personas arrestadas durante las movilizaciones.
Según explicó, aproximadamente el 95 % de los detenidos son hombres, mientras que el 5 % corresponde a mujeres.
Asimismo, señaló que dos terceras partes tienen entre 18 y 25 años, un 30 % son extranjeros y cerca de la mitad de los arrestados contaba con antecedentes judiciales.
Darmanin estableció una diferencia entre estas protestas ocurridas durante los últimos fines de semana y el movimiento estudiantil que comenzó en septiembre.
Las movilizaciones protagonizadas por estudiantes han provocado alrededor de 7,000 detenciones, en su mayoría de menores de edad.
Sin embargo, únicamente tres personas han sido encarceladas provisionalmente en relación con ese movimiento, y en los tres casos se trata de mayores de edad.
El ministro vinculó esta diferencia en el tratamiento judicial a las instrucciones impartidas a los fiscales para responder de manera distinta frente a cada tipo de protesta.
Las manifestaciones de los últimos fines de semana han reunido a cientos de miles de personas en distintas localidades francesas.
Una parte de los manifestantes ha salido a las calles para respaldar las reivindicaciones de los estudiantes, mientras otros han expresado su rechazo al alto costo de la vida y a determinadas políticas impulsadas por el Gobierno.
No obstante, varias de las movilizaciones terminaron en enfrentamientos con las fuerzas policiales, ataques contra edificios públicos y saqueos de establecimientos comerciales.
Los incidentes más graves se produjeron el 17 de octubre, jornada en la que se contabilizaron aproximadamente 3,000 comercios vandalizados.
La magnitud de los disturbios ha llevado a las autoridades francesas a reforzar tanto las medidas de seguridad como la respuesta judicial, mientras continúan las movilizaciones y el debate social sobre las demandas planteadas por estudiantes y otros sectores de la población.



