Bagdad, Irak.– Estados Unidos completó la retirada de sus últimas tropas de Irak, poniendo fin a una misión militar que durante 12 años estuvo enfocada principalmente en combatir al grupo extremista Estado Islámico (ISIS).
La salida de los efectivos estadounidenses marca el cierre de una etapa iniciada en 2014, cuando Washington regresó al territorio iraquí junto a una coalición internacional para enfrentar la expansión de ISIS, luego de que el grupo armado tomara importantes zonas del país.
El retiro fue realizado conforme al acuerdo alcanzado entre los gobiernos de Washington y Bagdad, mientras Irak asume nuevamente la responsabilidad principal de garantizar su seguridad interna.
Fin de una presencia militar iniciada en 2003
La presencia estadounidense en Irak está vinculada a la invasión de 2003, cuando Estados Unidos encabezó una operación militar que terminó con el gobierno de Saddam Hussein.
Tras años de conflicto, Estados Unidos retiró sus tropas de combate en 2011, pero regresó en 2014 ante el avance de ISIS, que había tomado amplios territorios en Irak y Siria.
Desde entonces, las fuerzas estadounidenses participaron en operaciones militares, entrenamiento y apoyo de inteligencia para fortalecer las capacidades de las fuerzas iraquíes contra grupos extremistas.
Irak celebra una nueva etapa de soberanía
El Gobierno iraquí calificó la retirada como un paso hacia una nueva fase en la que el país asumirá plenamente la conducción de sus asuntos de seguridad.
Autoridades de Bagdad señalaron que las fuerzas nacionales cuentan ahora con mayor preparación para enfrentar amenazas internas y continuar la lucha contra grupos extremistas.
Sin embargo, analistas advierten que el retiro ocurre en un escenario complejo, marcado por la presencia de milicias armadas con influencia política y por la posibilidad de que grupos como ISIS intenten recuperar espacios de operación.
Estados Unidos mantiene apoyo limitado
Aunque las tropas estadounidenses abandonaron Irak, Washington indicó que continuará ofreciendo cooperación en áreas como entrenamiento militar, intercambio de información de inteligencia y apoyo estratégico.
La transición busca cambiar el papel estadounidense de una presencia militar directa hacia una relación basada en asistencia y cooperación con las fuerzas iraquíes.
Reacciones internacionales
La salida de Estados Unidos fue recibida de distintas maneras dentro de Irak y la región.
Mientras algunos sectores celebraron el retiro como una recuperación de la soberanía nacional, otros expresaron preocupación por los posibles vacíos de seguridad que podrían surgir tras la reducción de la presencia militar extranjera.
Grupos aliados de Irán dentro de Irak consideraron la salida estadounidense como un cambio favorable en el equilibrio regional, mientras otros actores temen un aumento de tensiones internas.
Un nuevo desafío para Bagdad
Con la salida definitiva de las tropas estadounidenses, el Gobierno iraquí enfrenta el desafío de mantener la estabilidad, fortalecer sus instituciones de seguridad y evitar el resurgimiento de organizaciones extremistas.
El retiro marca el final de una de las etapas más prolongadas de intervención militar estadounidense en Medio Oriente y abre un nuevo capítulo para Irak, que deberá consolidar su capacidad para administrar su propia seguridad.



