Puerto Príncipe, Haití.– La violencia vinculada a las pandillas continúa agravando la crisis de seguridad y derechos humanos en Haití. Según datos presentados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), más de 5,700 personas han muerto o resultado heridas entre el 1 de enero y el 11 de septiembre de 2026 como consecuencia de la violencia de grupos armados y de las operaciones desarrolladas contra ellos.
La cifra fue divulgada por el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, quien alertó sobre el elevado costo humano de la crisis haitiana y sobre la persistencia de graves abusos contra la población civil.
Más de 230 personas han sido secuestradas
Además de los fallecimientos y lesiones, Naciones Unidas documentó más de 230 secuestros durante el período analizado.
Los secuestros forman parte de las distintas formas de violencia utilizadas por las organizaciones criminales para ejercer control sobre comunidades y obtener recursos, mientras amplias zonas del país continúan enfrentando dificultades para acceder con normalidad a servicios esenciales.
La situación ha provocado desplazamientos de población y ha profundizado las necesidades humanitarias en varias regiones.
Más de 1,000 mujeres y niñas víctimas de violencia sexual
El informe también recoge al menos 1,000 casos de violencia sexual contra mujeres y niñas durante el período estudiado.
La ONU advirtió que esta cifra probablemente representa solo una parte del problema real, debido a las dificultades que enfrentan las víctimas para denunciar los hechos en un contexto marcado por la inseguridad, el desplazamiento y la limitada presencia de las instituciones estatales.
La violencia sexual continúa siendo utilizada por grupos armados como mecanismo de intimidación y control sobre comunidades bajo su influencia.
Pandillas mantienen fuerte presencia territorial
Las organizaciones armadas han consolidado su influencia en importantes zonas de Haití, especialmente en Puerto Príncipe y otros departamentos, donde mantienen enfrentamientos, controlan territorios y dificultan el funcionamiento regular de las instituciones.
La ONU ha advertido que la expansión de estos grupos no se limita a la capital y que la violencia también se ha extendido hacia zonas rurales y departamentos como Artibonite y Centre.
Esta expansión ha afectado las actividades económicas, el transporte y el acceso de la población a servicios básicos como salud y educación.
Niños y adolescentes también son incorporados a las pandillas
Naciones Unidas alertó además sobre el aumento del reclutamiento y utilización de menores por parte de los grupos armados.
Un informe divulgado este 2 de octubre señala que entre 30 % y 50 % de los integrantes de las pandillas podrían ser menores de edad, mientras que durante 2025 el reclutamiento y utilización de niños por estos grupos prácticamente se triplicó.
La ONU considera esta situación particularmente preocupante debido a las consecuencias que tiene sobre la protección, educación y futuro de los menores.
Fuerza internacional todavía no alcanza el despliegue previsto
La comunidad internacional mantiene esfuerzos para fortalecer la seguridad en Haití mediante una fuerza internacional destinada a combatir a las organizaciones armadas.
Sin embargo, el despliegue continúa por debajo de los niveles inicialmente previstos. Informaciones difundidas a partir del reporte de Naciones Unidas señalan que la fuerza cuenta actualmente con alrededor de 1,500 efectivos, frente a los 5,500 previstos.
La ONU ha insistido en la necesidad de acelerar el despliegue y proporcionar los recursos necesarios para que la operación pueda cumplir con sus objetivos.
Violencia también alcanza a civiles durante operaciones
Los organismos internacionales han documentado que las víctimas no corresponden exclusivamente a integrantes de pandillas.
Los informes de Naciones Unidas también registran personas civiles muertas o heridas durante operaciones de seguridad, enfrentamientos y acciones de grupos de autodefensa.
En un informe correspondiente al período entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, la ONU registró 2,444 víctimas de homicidio intencional, además de 158 personas no vinculadas a pandillas asesinadas y 108 heridas durante operaciones contra grupos armados.
Por esta razón, Naciones Unidas ha insistido en que todas las operaciones de seguridad deben desarrollarse respetando las normas internacionales de derechos humanos.
Desplazamiento y crisis humanitaria
La violencia también ha provocado el desplazamiento de cientos de miles de personas que han abandonado sus comunidades para buscar lugares más seguros.
Las Naciones Unidas han advertido que la crisis de seguridad está directamente relacionada con el deterioro de las condiciones humanitarias, especialmente en zonas donde las pandillas han restringido el acceso a servicios básicos.
La situación también ha afectado la actividad económica y la capacidad de las familias para obtener alimentos, atención médica y educación.
ONU reclama una respuesta integral
El organismo internacional ha reiterado que la respuesta a la crisis haitiana no puede limitarse a las operaciones de seguridad.
Naciones Unidas plantea la necesidad de fortalecer las instituciones haitianas, mejorar la capacidad de la Policía Nacional, avanzar en la justicia, combatir el tráfico de armas y establecer programas de desarme, desmovilización y reintegración.
También ha pedido mayores esfuerzos para proteger a los niños vinculados a grupos armados y garantizar asistencia a las personas desplazadas.
Una crisis que continúa agravándose
Los nuevos datos muestran la magnitud de la violencia que enfrenta Haití durante 2026. Más de 5,700 personas muertas o heridas, más de 230 secuestros y al menos 1,000 casos de violencia sexual contra mujeres y niñas forman parte del balance presentado por Naciones Unidas hasta el 11 de septiembre.
La organización internacional sostiene que el fortalecimiento de la seguridad debe ir acompañado de medidas institucionales y humanitarias que permitan recuperar el control territorial, proteger a la población civil y restablecer el acceso a servicios esenciales.
Mientras continúan los esfuerzos nacionales e internacionales, millones de haitianos permanecen expuestos a las consecuencias de una crisis que combina violencia armada, desplazamiento, deterioro institucional y graves necesidades humanitarias.



